
Getxo se resume casi siempre en dos imágenes: el Puente Colgante y las villas señoriales de Neguri. Pero el municipio es mucho más que eso. Nació en el siglo XII en torno a la iglesia de Andra Mari y hoy se reparte en cinco barrios —Las Arenas, Algorta, Romo, Neguri y Andra Mari— con más de 78.000 habitantes y una curiosidad estadística: es uno de los pueblos con más ascensores por habitante de España.
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Si quieres ver el Getxo menos postal, el mejor punto de partida es el Puerto Viejo de Algorta, el Puerto Zaharra. Fue un puerto pesquero de los siglos XVII y XVIII, ligado a la pesca de bajura y a los pilotos lemanes, y hoy forma parte del Conjunto Monumental calificado por el Gobierno Vasco. Por allí se pasea entre la antigua ermita de San Nicolás, la casa Etxetxu —antigua sede de la Cofradía y del Ayuntamiento—, las esculturas 'El Arrantzale' y 'La sardinera', el pretil Riberamune, la plaza Asuerka y el parque Usategi. Hay un ascensor panorámico gratuito que salva quince metros de desnivel, con capacidad para dieciséis personas y horario de 07:00 a 24:00, y en temporada estival, de junio a octubre, se ofrecen visitas guiadas los sábados. A menos de un kilómetro está la parada de metro Algorta.
Desde allí, la ruta sigue por los acantilados hacia el Molino de Aixerrota, el único molino de viento de Bizkaia. Lo levantó el irlandés Edmundo O'Shea entre 1726 y 1727 por una sequía prolongada, y dejó de funcionar en 1787; hoy alberga una galería de pintura y el restaurante Cubita, con entrada gratuita y horario de 13:15 a 21:30 todos los días salvo los miércoles. A unos pasos queda el Fuerte de La Galea, el Castillo del Príncipe, una fortificación militar de 1742 diseñada por Jaime Sycre para defender el litoral de la amenaza inglesa, con sus muros de mampostería, catorce troneras para cañones y un foso. Está totalmente abandonado y cerrado, así que no se puede entrar, pero se contempla desde fuera. Cerca se alza el faro de La Galea, en funcionamiento desde 1950, que antes fue punto de vigilancia ballenero.
Para rematar, Barinatxe, conocida como La Salvaje, es una playa aislada entre Sopela y Getxo, con 752 metros de arena fina y dorada, acantilados abruptos y fuerte oleaje, muy buscada para el surf y el parapente y con zona naturista. Tiene aseos, duchas, guardabicicletas, instalaciones infantiles, área merendero, socorristas, cursos de surf y un parking vigilado de más de cien plazas. Se llega en metro hasta la parada Larrabasterra y dos kilómetros andando, o en Sopelbus durante el verano.
Si te quedas con ganas de más, el Real Club Marítimo del Abra, fundado en 1902 en Las Arenas, conserva su escuela de vela y sus piscinas, y las galerías de Punta Begoña, obra de Horacio Echevarrieta con vistas a las minas de La Arboleda, están en proceso de recuperación. La oficina de turismo está en la playa de Ereaga, y para quien prefiera no andar, existen taxi tours por la costa monumental y por el Getxo a fondo. Entre el molino y Armintza, pasando por el fuerte y el faro, hay una ruta de acantilados que ronda las cinco horas.
Fecha de publicación
16 de agosto de 2026
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