
Hay una forma de comprar muebles que no pasa por tiendas ni por anuncios de segunda mano: entrar en una casa particular y elegir lo que te gusta directamente donde está puesto. Es lo que propone el Home Market, un mercadillo de muebles y objetos con historia que se celebra dentro de una vivienda real, y que en Getxo ha encontrado un formato con público. La idea es sencilla: en lugar de tirar lo que sobra al vaciar una casa, se abre al público durante unos días para que esos objetos encuentren una segunda vida.
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La última edición se celebró en una casa de la Carretera Asua-La Avanzada, 29, en Neguri, del viernes 11 al domingo 13 de septiembre, con entrada libre. Los horarios iban por días: viernes y sábado de 11:30 a 19:30, y el domingo en jornada reducida, de 11:30 a 15:00. Dentro se podía encontrar de todo un poco —mobiliario, objetos de decoración, vajillas, cristalería, cuadros, libros y otros enseres—, y la gracia estaba precisamente en descubrir las piezas ya colocadas en su entorno habitual, sin escaparates de por medio.
Detrás de la organización está Segundo Bis, una empresa bilbaína impulsada por Patricia Valdés y su socia. La fórmula no es invento suyo: el concepto de venta directa en casa tiene raíces en Estados Unidos y ya funciona en ciudades como Barcelona, Madrid, Málaga y Bilbao, además de Getxo. La motivación que explican desde la organización es tan cotidiana como cualquiera: mucha gente no quiere tirar a la basura lo que hay en la casa de sus padres y siente pena de deshacerse de ello si puede serle útil a otra persona. Es, en el fondo, una manera de gestionar el duelo material que acompaña al vaciado de una vivienda.
Ese enfoque marca también el resto de lo que hace Segundo Bis. Más allá de los mercadillos presenciales, la empresa ofrece servicios de 'Online Markets' y 'Home Solutions' para coordinar vaciados, limpiezas, mudanzas y home staging, siempre con la circularidad y la reutilización como prioridad. Es decir, que el mercadillo es la cara más visible de un trabajo más amplio de gestión de viviendas en transición, donde el objetivo es que lo que sale de una casa no acabe en el contenedor si alguien más puede aprovecharlo.
Para quien disfruta rebuscando y no le importa que el objeto venga con historia, este tipo de citas tienen su atractivo. No se trata de una tienda de antigüedades con precios cerrados, sino de una oportunidad de rescatar piezas que, de otro modo, quizá no hubieran salido de esa casa. Y para los vecinos de Neguri y Getxo, es también una excusa para asomarse a un interior que normalmente permanece cerrado. La próxima edición, si se repite, seguirá la misma lógica: abrir la puerta, dejar pasar a los curiosos y dejar que los objetos decidan quién se los lleva.
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2026
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