
Hay restaurantes que se ganan un apodo y se lo quedan. Romanova, en el Carrer Rausell, 17, es uno de ellos: en Gandia se le conoce como el «templo del bacalao», y no es una exageración publicitaria, sino el eje sobre el que gira casi toda su carta. El local lo abrió en 2017 Farah, una cocinera marroquí nacida en Beni Melal, al noreste de Marrakech, en plena zona del Atlas, que llegó a Gandia en 2006 después de pasar 2004 y 2005 cocinando en Londres, Dublín, Belfast y París. De esa trayectoria sale una cocina de mercado que mezcla tradición con ingenio, y que Farah, declarada admiradora de la cocina española y con Martín Berasategui como referente, ha ido puliendo hasta convertir el restaurante en uno de los más valorados de la comarca de la Safor.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Gandia y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El bacalao es, efectivamente, el protagonista. Aparece en un montón de versiones: a la vizcaína, en tempura, en rollitos, en brandada, en carpaccio y al pil pil. Alrededor de él conviven platos que funcionan igual de bien, como el arroz del senyoret, la fideuá, unas bravas con salsa especial, los huevos fritos con gambas y sobrasada, los figatells de foie o el brioche de anchoa. Para empezar, las gambas rayadas a la brasa, el espencat con mojama de Barbate, berenjena y pimientos, la ensalada de endivias con queso de cabra a la brasa o los rollitos de crema de bacalao son entradas habituales. Y de postre, la tarta casera de queso al estilo Cheesecake La Viña.
La estructura del menú principal se organiza en cuatro entrantes, un plato fuerte y una degustación de postres, lo que da margen para probar varias cosas sin llenar la mesa. La bodega es amplia y variada, con precios razonables y un guiño especial a los vinos valencianos de la bodega Los Frailes; casi todo se puede pedir por copas, tanto los vinos como los cavas. El ticket medio ronda los 20 a 40 euros por persona, una cifra coherente con lo que se sirve. El ambiente es acogedor, tranquilo y moderno, apto tanto para una comida informal como para una cena más relajada, y se admiten mascotas pequeñas que no sean ruidosas.
En sala, el equipo lo completan los camareros Jovi e Iván, a quienes describen como «los más rápidos que he visto en mi vida», algo que se agradece cuando el local está lleno. Sobre las reservas, conviene saber que Romanova no tiene activado el sistema online —está pendiente de implementarse a través de Kitking—, así que toca reservar llamando al 607 279 214 en horario de apertura o presentarse sin reserva y dejarlo en manos de la disponibilidad del momento. Para grupos de seis o más personas, piden avisar con al menos 24 horas de antelación. Con una valoración cercana a las cinco estrellas basada en más de 3.185 opiniones, es un sitio que se sostiene por la calidad del producto y el criterio de su cocina.