
El Correllengua volvió a tomar la plaça Rei Jaume I el pasado sábado 26 de septiembre, y esta vez con un motivo más emotivo que de costumbre. La jornada, organizada por el Casal Jaume I de la Safor-Valldigna y Acció Cultural del País Valencià, con la colaboración del Ayuntamiento de Gandia y varias entidades locales, se centró en un homenaje póstumo a Josep Piera i Rubió, el poeta de Beniopa que falleció en abril y que dejó una huella profunda en las letras valencianas.
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El momento más simbólico corrió a cargo de Melània Bañó, hija del poeta, que llevó la Flama del Correllengua en un recorrido acompañado por la música de la Colla de la Safor, las danzas del grupo Roda i Volta y la actuación de la Muixeranga de la Safor. A su lado, un grupo de jóvenes en representación de Saforíssims y la Societat Literària leyó poemas del autor, con los poetas Ferran Bretó y Maria Josep Escrivà como acompañantes. Fue, en esencia, un relevo generacional: los versos de Piera en boca de quienes apenas empezaban a leerlo.
La jornada no se quedó solo en lo literario. Después llegó la lectura del manifiesto del Correllengua 2026 y de las reivindicaciones del colectivo docente, a cargo de Maria Josep Gonga, conocida como «Gongui», y de Ximo Vidal, y la tarde se alargó con una cena popular y las actuaciones musicales de Sa Pena y Rosio Cano. Por el acto también pasaron las regidoras Esther Sapena, Alícia Izquierdo y Liduvina Gil, que representan las áreas de Educación, Patrimonio y Memoria Democrática y Sanidad, respectivamente.
Para quien no lo tuviera presente, Josep Piera i Rubió (Beniopa, 1947 - Gandia, 2026) fue mucho más que un nombre en el programa. Escritor, poeta, traductor y crítico literario, formó parte de la generación del 70 y de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana. Su obra incluye novelas como 'Rondalla del retorn' (1977), 'El cingle verd' (1982) y 'Les quatre estacions' (1986), además de colecciones de poesía como 'El temps trobat' (2013). Su vitrina de premios da una idea de su peso: el Ausiàs March en 1972, el Carles Riba en 1979, el Josep Pla en 1981, el Premio de Honor de las Letras Catalanas en 2023 y la Creu de Sant Jordi en 1991.
El escenario elegido tampoco fue casual. La plaça Rei Jaume I, en pleno centro histórico de Gandia, es la que alberga la Biblioteca Central y el Archivo Histórico de la ciudad, así que no había mejor sitio para una jornada dedicada a la lengua y la cultura. Fue una edición distinta a las habituales, más íntima y con el peso de una ausencia, pero que sirvió para recordar que la literatura valenciana contemporánea tiene en Piera uno de sus nombres más reconocidos. El Correllengua, que suele ser una fiesta general, este año se convirtió en un adiós colectivo y en un recordatorio del legado que dejó el poeta de Beniopa.
Fecha de publicación
30 de septiembre de 2026
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