
Hay conciertos que se recuerdan más por lo que representan que por lo que acabó sonando, y el 'Música por Palestina' de Fuenlabrada es uno de esos. La cita estaba fijada para el sábado 15 de noviembre de 2025 en el Recinto Joaquín Sabina, dentro del nuevo Parque Ferial del sur de Madrid, con las puertas abriendo a las 17:00. La organización corría a cargo del Ayuntamiento, y el alcalde, Javier Ayala, fue quien presentó la propuesta con un cartel que, sobre el papel, era difícil de mejorar: Rozalén, Iván Ferreiro, Marwán, M-Clan, Fetén Fetén, Rubén Pozo, Travis Birds, Amaral, Viva Suecia, Coque Malla y Sidecars.
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El objetivo era tan claro como urgente. Todo lo recaudado se destinaba a la UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, que sostiene el apoyo humanitario y educativo de casi seis millones de personas refugiadas palestinas. Desde el consistorio se habló de alzar la voz por la población de Gaza como un deber moral, y de que los fondos eran fundamentales para quienes lo habían perdido todo. Las entradas costaban 15 euros más un euro de gastos de gestión, y se vendían a través de la plataforma Enterticket, un precio pensado para que casi cualquiera pudiera sumarse sin que el bolsillo fuera un impedimento.
Sin embargo, el concierto nunca llegó a sonar. Las previsiones de lluvia para aquel 15 de noviembre obligaron a la organización a cancelar el evento, y el recinto, que ya tenía nombre de artista y un cartel largo, se quedó en blanco. La decisión no fue sencilla, porque el cartel reunía a buena parte del pop y el rock español en un mismo escenario, pero el pronóstico meteorológico terminó pesando más que las ganas de cantar.
Lo interesante vino después, en cómo se gestionó el cierre. La organización planteó una salida elegante para quien no quería perder el gesto: quien cediera su entrada como donativo seguía apoyando el trabajo de la UNRWA, aunque también se podía solicitar la devolución del importe. Fue una forma de mantener viva la causa aunque el escenario se quedara vacío, y de que el dinero recaudado llegara a su destino independientemente de si hubo música o no.
Al final, el 'Música por Palestina' quedó como un concierto que no fue, pero que dejó claro el interés del Ayuntamiento de Fuenlabrada por poner el foco en Gaza. El cartel, con nombres como Amaral, Viva Suecia o Coque Malla, sigue siendo un buen termómetro de lo que se había intentado reunir en el sur de Madrid aquella tarde de noviembre. Queda como recordatorio de que, a veces, la solidaridad se manifiesta incluso en lo que no llega a ocurrir, y que el gesto de ceder una entrada puede contar tanto como haber estado allí.
Fecha de publicación
25 de julio de 2026
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