
Hay pueblos que se explican solos con solo mirarles las calles, y Salares es uno de ellos. Es un municipio pequeño de la Axarquía, en la provincia de Málaga, encajado al pie de las Sierras de Tejeda y Almijara, dentro del parque natural que lleva esos mismos nombres. Con apenas un par de cientos de habitantes y unos 60 kilómetros desde la capital, lo que conserva es lo que atrae: un trazado irregular de origen musulmán, con calles estrechas, empinadas y escalonadas, casas encaladas y pasadizos que delatan su pasado.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Fuengirola y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El gran protagonista es la Iglesia Parroquial de Santa Ana, un mudéjar del siglo XVI levantado sobre la antigua mezquita. Su alminar almohade, de ladrillo rojo y dos cuerpos, es el símbolo del pueblo: doce metros de altura, cuatro vanos rehundidos con paños de sebka y un cuerpo de campanas añadido más tarde para cristianizar la torre. Está declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1979 y se restauró en 2016. Alrededor quedan otros vestigios: la Casa del Torreón, restos de la antigua fortaleza, fragmentos de la muralla y el Puente Romano, o árabe, de un solo ojo y arco de medio punto, que antes unía el pueblo con el Barranco de las Minas.
Ese legado no es un caso aislado. Salares forma parte de la Ruta Mudéjar de la Axarquía, un itinerario que reúne siete municipios con herencia islámica, entre ellos Arenas, Árchez, Sedella y Canillas de Aceituno. El pueblo mismo fue asentamiento romano bajo el nombre de Salaria Bastitanorum, con presencia fenicia, griega y cartaginesa, y pasó a dominio cristiano tras la toma de Vélez-Málaga en 1487. En 1569, sus moriscos protagonizaron una rebeldía que terminó en derrota y, más tarde, en la expulsión definitiva. En 1884, el terremoto de Andalucía dejó su huella en el casco.
La naturaleza acompaña el recorrido. El Cerro del Puerto, con 1.658 metros, es la cima más alta del municipio, y a medio kilómetro del núcleo brota la Fuente del Albarrá. Para quien vaya con botas, el Sendero Puente Árabe son cinco kilómetros y unas tres horas de dificultad media, y la ruta circular del Puente Romano, más larga pero fácil, sigue el GR 242 y pasa junto a la Casa de Haro en ruinas.
El calendario local gira en torno a su historia. San Antón a finales de enero, Santa Ana en julio, la Procesión del Domingo de Resurrección y la Romería de la Virgen de Fátima en mayo son las citas fijas. Pero el evento grande es el Festival Árabe Andalusí, una Fiesta de Singularidad Turística Provincial que se celebra el tercer fin de semana de septiembre y que este año llegó a su vigésimo cuarta edición. Es la mejor excusa para acercarse y ver el pueblo en su versión más viva.
En resumen, Salares es un plan tranquilo para quien busque historia sin aglomeraciones. Un pueblo blanco que se lee caminando, entre un alminar almohade, calles que no van en línea recta y una sierra que lo rodea por completo.
Fecha de publicación
10 de octubre de 2026