
El Jazz de Ría acaba de cerrar su décima edición, y lo ha hecho con una propuesta que explica por qué se ha convertido en una cita distinta a los festivales de rock y pop que suelen llenar el calendario del verano gallego. Del 12 al 16 de agosto, la Costa Ártabra volvió a ser un gran escenario al aire libre, con conciertos gratuitos y abiertos repartidos entre cuatro municipios: Cedeira, Valdoviño, Narón y Neda. La organización mantiene esa fórmula que lo diferencia: música en directo, sin entrada y en escenarios que forman parte del paisaje.
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El hilo conductor de este año fue el centenario del nacimiento de Miles Davis, nacido el 26 de mayo de 1926. La edición se presentó como la más internacional de su historia, con artistas llegados de Cuba, Argentina, Perú, Palestina, Irlanda y Estados Unidos, conviviendo con propuestas gallegas y estatales. El festival abrió el miércoles 12 en el mirador de San Antón de Corveiro, en Cedeira, con el concierto de Xabier Díaz, y cerró el domingo 16 en la Ribeira de San Nicolás, en la desembocadura del río Belelle, en Neda, con la voz de Manu Sija.
Entre medias, el jueves 13 Valdoviño combinó música y paseo con la ruta «Balcones al Atlántico» y el concierto de Alejandro e María Laura en la playa de Baleo; el viernes 14, en el Pazo de la Cultura de Narón, tocó el Ensemble 100xMiles, una formación gallega creada específicamente para conmemorar el centenario de Davis; y el sábado 15, el Parque do Río Freixeiro reunió a Sarah Dowling con el Michael Kanan Trio, a Albert Cirera & Tres Tambors y al Cuarteto Yosvany Terry.
Lo más curioso del programa no estuvo en los escenarios, sino en una visita guiada que vinculó el jazz con la memoria local. La organización recuperó la historia del chifro del afilador ourensano José María Rodríguez: en 1952, el etnomusicólogo Alan Lomax grabó a Rodríguez en San Miguel do Campo, y años después Miles Davis reinterpretó ese sonido en la trompeta al inicio de Sketches of Spain (1960). Esa conexión entre un oficio rural gallego y uno de los discos más influyentes del jazz sirvió para unir la música con el territorio, la historia y la identidad de una comarca marcada por el mar y su pasado industrial.
Ese trabajo de campo tiene además un libro publicado este año, La Galicia que recorrió Alan Lomax, editado por la Fundación Lola Pérez Rivera en gallego y castellano. Recoge la transcripción y el análisis musical de las tonadas que Lomax y su asistente Jeanete Bell grabaron en A Coruña, Pontende y Ourense entre el 19 de noviembre y el 3 de diciembre de 1952, con 164 documentos y 568 páginas que documentan los oficios y los instrumentos de la Galicia rural de entonces. El libro se puede encontrar por 29 euros.
El festival se despidió, una vez más, en la desembocadura del Belelle, un río que nace al pie del Monte Fontardión y que, además de su riqueza ecológica, ha sido fuente de luz, de pan y de lavado de velas para los buques. Con diez ediciones a sus espaldas, el Jazz de Ría ha demostrado que hay sitio para una propuesta cultural más pausada y ligada al territorio, lejos del bullicio de los grandes festivales.
Fecha de publicación
17 de agosto de 2026
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