
El Camino Inglés es una de esas rutas que se hacen en silencio. Sale de Ferrol y baja hasta Santiago de Compostela en unos 118 kilómetros —las fuentes bailan entre 112 y 119—, y lo que la diferencia del resto no es solo el paisaje, sino quiénes lo pisaron antes. Por aquí entraban los peregrinos que venían de Escandinavia, Flandes y el Reino Unido, y esa conexión nórdica dejó una marca que hoy se puede leer casi paso a paso.
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El epicentro está en el municipio de Narón, en el cenobio de O Couto, también conocido como San Martiño de Xuvia. Es un edificio románico con añadidos barrocos del siglo XVIII que viene del siglo IX y que en 1113 se incorporó a la Orden de Cluny. Por sus muros pasó San Rosendo, obispo de Mondoñedo y virrey de Galicia, que lo usó como cuartel general entre 968 y 970. Pero lo que más cuenta aquí es lo que le hicieron los vikingos: el cenobio sufrió dos grandes ataques, uno en 844, procedente de Noruega, Dinamarca o Islandia, que fue un asalto pirata en toda regla, y otro entre 968 y 970, liderado por Gunderedo, pariente del rey Harald II de Noruega. Tras la primera incursión, el duque Argimiro lo reconstruyó como monasterio doble de monjes y monjas.
Ese Gunderedo, conocido como el Rey del Mar, llegó a la ría de Ferrol con más de 200 naves, atraído por una ría que funcionaba como mar interior rico en estaño, cobre y alimentos. El desenlace llegó el 29 de marzo de 968 en la batalla de Fornelos, entre Padrón y Compostela, donde murió alcanzado por una flecha el obispo Sisnando Menéndez, al mando de la caballería. San Rosendo, sin entrar en armas, reunió un ejército de 20.000 soldados frente a los 2.000 hombres de Gunderedo en sus drakkars; el jefe vikingo acabó capturado y ejecutado por el conde Gonzalo Sánchez, que quemó la flota. Algunas investigaciones sitúan esa derrota final ante la península de Bezoucos, entre Ares y Mugardos.
Esa historia sigue viva en la zona: se celebra la «Invasión Vikinga» entre Limodre y Redes, y los mercados medievales de Pontedeume y A Coruña mantienen el guiño. El monasterio conserva su iglesia románica de los siglos XII y XIII, y en su sala capitular se presentó el 8 de agosto el libro 'Gudréd, 970. Los drakkar ártabros', de Benjamín Hermida González, guía del monasterio, junto al arqueólogo Andrés Pena Graña. La novela, publicada en 2025 por Círculo Rojo, repasa los asaltos a O Couto, a otro monasterio desaparecido en Neda y a las antiguas villas romanas de Mugardos.
Si te animas a recorrerlo, el tramo Ferrol-Santiago se reparte habitualmente en cinco o seis etapas. La primera lleva hasta Pontedeume, con el monasterio de San Martino de Xubia y acantilados; la segunda, hasta Betanzos, la «Ciudad de los Caballeros», con sus iglesias góticas y el famoso puente de piedra de 79 arcos; y luego vienen Hospital de Bruma, Sigüeiro y la entrada a Santiago por Meixonfrío. En el camino hay detalles que no salen en las guías grandes: un bucle hacia el molino de marea Muíño das Aceas, declarado Real Fábrica de harinas por Carlos IV en 1798, y el Molino de Xuvia, que fue el principal del país en capacidad de producción. Para sellar la credencial en San Martiño de Xuvia hay que ir en sábado o domingo, de 10:00 a 13:00.
Fecha de publicación
4 de agosto de 2026