
Ferrol todavía tiene el eco de Quique González y su banda tras su paso por el Auditorio de Ferrol este pasado sábado 28 de febrero. No fue una cita cualquiera, sino la parada principal en la zona de su gira '1973', un disco que publicó en octubre y que tiene una carga personal evidente, empezando por el título que hace referencia a su año de nacimiento. Para quienes lo seguimos desde sus primeros pasos con Personal o aquel mítico Salitre 48, verlo ahora, con 52 años recién cumplidos, es como observar la evolución de un músico que ha sabido madurar sin soltar la guitarra eléctrica. El concierto duró unos 90 minutos y el formato de banda completa le sentó muy bien al escenario de la Avenida do Mar, logrando ese equilibrio entre el rock de raíces americanas y la sensibilidad de autor que siempre le ha definido.
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La formación que lo acompaña en esta gira es de las más sólidas que ha tenido recientemente. Con Toni Brunet a la guitarra y en la dirección musical, el grupo se completa con Karlos Arancegui a la batería, Jacob Reguilón al bajo y Raúl Bernal a los teclados. Juntos consiguieron que las once canciones de su nuevo álbum sonaran con una profundidad que a veces se pierde en las grabaciones de estudio. Temas como Terciopelo azul o De verdad lo siento fueron momentos clave de la noche, mostrando una lírica muy cuidada que habla de verdades cotidianas y de esa "gestión de intangibles" de la que Quique suele hablar. La química entre los músicos es obvia y eso se traduce en un directo donde los arreglos de piano y las distorsiones de las guitarras tienen el espacio justo para brillar sin pisarse.
En cuanto al repertorio, el concierto estuvo pensado para contentar tanto a los que buscaban las novedades de 1973 como a los que esperaban los clásicos de siempre. No faltaron himnos como Salitre, Vidas cruzadas o la siempre emocionante Aunque tú no lo sepas, que el público coreó con ganas. Es interesante ver cómo canciones nuevas como Cheques falsos o Preguntas sencillas encajan de forma natural con temas de discos anteriores como Delantera mítica o Sur en el valle. Se nota que Quique González está en un momento donde ya no busca demostrar nada, sino simplemente disfrutar del oficio, y eso hace que el show fluya de manera muy orgánica, sin altibajos innecesarios y con una entrega constante por parte de toda la banda.
Para los que estuvieron pendientes de la logística, las entradas se movieron entre los 24,20 € y los 30 €, vendiéndose principalmente a través de Ataquilla y en la taquilla física del Teatro Jofre. El Auditorio de Ferrol, con su aforo y acústica, resultó ser el lugar adecuado para una propuesta que huye de los grandes artificios y prefiere centrarse en la calidad del sonido. Al final, lo que nos queda es la sensación de haber asistido a una de esas noches de rock honesto que tanto se agradecen. Entre las historias de "conserjes de noche" y las nuevas reflexiones sobre su propia trayectoria, Quique González dejó claro en Ferrol que su gira 1973 es un reflejo fiel de su madurez artística y de la conexión inquebrantable que mantiene con su público gallego.
Fecha de publicación
2 de marzo de 2026
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