
Hay planes que no cuestan nada y que funcionan igual de bien con niños pequeños que con adolescentes: caminar y mirar. En Estepona, eso se resume en la Ruta de los Murales, una colección de pinturas de gran formato repartidas por las fachadas de distintos barrios que convierte el casco urbano en una especie de museo al aire libre. El proyecto arrancó en septiembre de 2012 con la inauguración del primer mural, y desde entonces la cifra ha ido creciendo —las guías hablan de más de ochenta obras, aunque el número varía según la fuente—, con la idea de fondo de plasmar la vida, las costumbres y las tradiciones de los vecinos.
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Lo interesante es que no hay un único estilo. Uno de los más reconocibles es Días de pesca, de José Fernández Ríos, en la Barriada Isabel Simón: ocupa seis fachadas, ronda los mil metros cuadrados y se considera el mural vertical más grande de España, con un efecto de trompe l'oeil que engaña al ojo. Cerca, en la fachada del instituto Puerta del Mar, el Quijote del S. XXI de Curro Leyton se alza con una figura de dieciséis metros para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Cervantes. En la Barriada Tres Banderas conviven Ángel, el buceador, del francés Eric Aman, y La casa de la buena gente, de Conchi Álvarez, un trompe l'oeil de unos ochenta metros cuadrados que retrata a residentes reales del propio bloque.
La ruta sigue mezclando temas y autores. La caída, del ruso Vyacheslav Gunin (conocido como Sav45), ganó el II Concurso Internacional de Murales de Estepona en 2020; Siglo XXI, de Néstor Prada, reúne en la Plaza ABC la iglesia de Los Remedios, la Sierra Bermeja y el mar; y Aires de música, de Blanca Larrauri, rinde homenaje a la Banda Municipal de Música en su 75º aniversario. Hay también propuestas más cotidianas, como Regando el jardín, con una niña regando un árbol, o La huerta de Irene, dedicada a la agricultura local. Y si lo que buscas es una foto distinta, 4M, de Miguel González, es un retrato de diez metros de Scarlett Johansson.
Para no andar a ciegas, lo más práctico es pedir el plano de la ruta en la Oficina de Turismo de Estepona o descargarlo en línea. La recomendación que se repite es plantearla como una búsqueda del tesoro y hacerla a trozos, en varios días, en lugar de intentar verla toda de una vez, que es cuando los niños suelen cansarse. Al ser gratuita y estar repartida por barrios, se puede combinar con el resto del centro: el casco antiguo es peatonal, está lleno de macetas y calles encaladas, y no hay que pagar ni reservar nada para recorrerlo. Y si el plan se alarga, la Playa de la Rada queda justo enfrente, con sus 2.300 metros de arena gris y fina, chiringuitos y servicios completos, ideal para rematar la tarde.
En resumen: es un plan cultural, al aire libre y gratuito que se adapta al ritmo de cada familia. Con el plano en la mano, el casco urbano se convierte en una galería que se recorre sin prisa, y donde cada fachada puede guardar una sorpresa distinta.
Fecha de publicación
23 de agosto de 2026
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