
Hay planes que solo tienen sentido en la Costa del Sol, y el de hoy es uno de ellos. Esta noche, Estepona celebra La Gran Espetada, una jornada gastronómica gratuita junto al mar que pone sobre la mesa uno de los platos más reconocibles de la zona: el espeto de sardinas. La cita es a las 20:00 horas, en la explanada de los cuartos de armadores, justo al lado de la escollera del Puerto Pesquero, un escenario que encaja con lo que se va a cocinar.
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La cifra del cartel es la que explica el tamaño de la cosa: se repartirán 350 kilos de sardinas asadas a la leña, y la degustación es gratuita hasta agotar existencias. No hay que inscribirse ni reservar plaza, así que el orden de llegada marca la diferencia. Detrás del fuego no hay aficionados, sino cuatro espeteros reconocidos y premiados en distintos certámenes especializados —Miguel León, Alfonso Marín, Miguel Saint y Nicolás Joaquín Gavín—, que prepararán el pescado siguiendo la técnica tradicional, esa misma que lleva generaciones cocinándose en las playas del sur.
El Ayuntamiento ha organizado la iniciativa con una idea clara: poner en valor el espeto como parte del patrimonio gastronómico y cultural de la Costa del Sol, una técnica culinaria que se ha transmitido durante muchas generaciones y que hoy se puede probar sin gastar un euro. Es, en el fondo, una forma de reivindicar un oficio que forma parte del paisaje costero y que aquí se convierte en el protagonista absoluto de la noche.
Para quien quiera alargar la velada, el evento incluye una barra solidaria gestionada por la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen Coronada, con consumiciones a precios populares; conviene tener claro que estas bebidas no forman parte de la degustación gratuita, así que son el único gasto previsto. Un DJ se encargará de poner música ambiente durante toda la jornada, y la organización ha planteado la actividad para que disfruten por igual vecinos y visitantes de todas las edades, sin más requisito que acercarse al puerto.
La combinación es sencilla y difícil de mejorar: sardinas recién asadas a la leña, vistas al mar y ambiente de puerto pesquero, todo gratis y en un entorno que no necesita presentación. Con 350 kilos sobre el fuego, hay margen para mucha gente, aunque, como en cualquier degustación hasta agotar existencias, quien llegue temprano se asegura el plato. Si el plan de sábado aún no estaba cerrado, una espetada junto a la escollera es una excusa difícil de rechazar.
Fecha de publicación
5 de septiembre de 2026
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