
A las afueras de Elda, en la sierra de la Torreta-El Monastil y con el río Vinalopó corriendo a sus pies, hay un sitio que resume buena parte de la historia de la comarca: el Yacimiento Arqueológico de El Monastil. Está declarado Bien de Interés Cultural desde 2014 y su valor no es menor: se considera el primer monasterio bizantino identificado en la península ibérica. La visita se hace siempre guiada, dura una hora y cuarto y es gratuita, aunque hace falta inscribirse antes.
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Lo que hace especial al Monastil es que no pertenece a una sola época. Por aquí pasaron casi todos: desde asentamientos del tercer milenio a.C. hasta la época almohade del siglo XIII, con especial peso en los periodos ibérico y romano. De hecho, se cree que aquí estuvo la mansio Ad Ello, una parada del Itinerario de Antonino en un ramal de la vía Augusta, y de ese nombre viene el actual Elda. En el recorrido se ve el conjunto doméstico y artesanal, con su almacén ibérico, alfarería romana y tres hornos, y la muralla iberromana, de piedra seca y hasta tres metros de grosor, que se reforzó entre los años 425 y 520. También se distinguen la entrada, las calles y las viviendas del poblado.
La joya del conjunto es la iglesia que preside la parte alta, restaurada en 2008. Se levantó en época bizantina, en la segunda mitad del siglo VI, y siguió en uso durante el dominio visigodo, sobre todo en el siglo VII. Tiene planta rectangular con un ábside de herradura muy abierta orientado al este y se divide en dos estancias; la más grande, junto a una posible turris, pudo ser el edificio de recepción y sede del poder político-religioso. A su lado se conserva una fosa excavada en la roca interpretada como baptisterio rupestre pentagonal. Entre los hallazgos más curiosos hay una pyxide de marfil con la escena de Hércules capturando la cierva de Cerinea, fragmentos de un altar de mármol blanco de Paros, un fuste de columna con relieve de delfín, exagia bizantinos para comprobar el peso de las monedas, dos lamas de coraza de hierro de catafractos y un brazalete de bronce con cabezas de serpientes. A unos 150 metros hacia el oeste se encontró una necrópolis con al menos nueve tumbas que albergaban dieciocho cuerpos, con ajuares de finales del siglo VI y principios del VII.
Para completar la visita conviene acercarse al Museo Arqueológico de Elda, en la calle Príncipe de Asturias, 40. Se creó en 1983 y custodia más de 146.000 piezas, de las que unas 890 se exponen en sus dos salas permanentes, entre ellas objetos procedentes de la basílica bizantina del Monastil, un enterramiento infantil prehistórico hallado en el Monte Bolón, una suela de esparto de sandalia romana y restos de una escultura de sirena ibérica. En agosto abre por las mañanas, de lunes a viernes de 10:00 a 13:00, con las tardes y los fines de semana cerrados.
Para ir al yacimiento, toma la CV-835 saliendo por Elda-Hospital desde la A-31. Las reservas se gestionan en el teléfono 966 98 03 00, en el WhatsApp 647 851 758 o en turismo@elda.es, y la Oficina de Turismo está en la calle Nueva, 14. La próxima visita guiada es el 20 de septiembre a las 10:00, así que hay margen para organizarse con tiempo.
Fecha de publicación
2 de agosto de 2026