
Hay despedidas que se explican mejor que otras, y la de La Embajá de la calle del Marqués es una de ellas. El grupo de comedia festera de los Moros y Cristianos de Elda ha bajado el telón definitivamente después de veinticinco años, una decisión que su impulsor y director, Eduardo Navarro, explicó en el programa Hoy por Hoy Vinalopó de Cadena SER, conducido por Toñi Pérez en Radio Elda. No fue una decisión improvisada: Navarro contó que la tenían asumida desde principios de año y que, tras meses de darle vueltas, se convencieron de que lo mejor era dejarlo justo al cumplir el cuarto de siglo.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Elda y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La historia del grupo empezó en el año 2000, cuando Navarro visitó la representación de la Ambaixada en Valencià de Petrer y volvió con la idea. Dos años más tarde, en junio de 2002, se estrenó la primera representación gracias a un grupo de voluntarios, con una propuesta apoyada en el humor y la sátira festera. A partir de ahí, La Embajá se convirtió en una de las citas más singulares del calendario festivo local, esa que mezclaba la tradición con la risa y que reunía a vecinos y visitantes en la calle del Marqués.
Sin embargo, el adiós definitivo no llegó sin algunas notas amargas. Navarro lamentó la falta de integración de la Embajá dentro de la estructura oficial de la fiesta, un punto que pesó en la decisión. A eso se sumaron los cambios del entorno, la creciente dificultad para garantizar unas condiciones adecuadas para el espectáculo —llegó un momento en que parte del público ni siquiera podía escuchar la representación—, la falta de relevo generacional y esa misma falta de encaje en la organización festera. Cuando el esfuerzo deja de compensar y las condiciones no acompañan, el relevo no llega y el público empieza a perder el hilo, el ciclo se cierra.
De todo lo vivido, Navarro guarda una imagen como la mejor: dos personas en los balcones enfrentados y toda la calle llena, el retrato exacto de lo que fue La Embajá en sus mejores momentos. Es una estampa que resume bien el carácter del grupo: teatro popular, hecho por y para el barrio, sin grandes escenarios ni presupuestos, con la calle como único y mejor teatro.
Como no podía ser de otra manera, el grupo se despidió con el humor que lo caracterizó. El equipo de gobierno firmó un texto humorístico en el que anunciaba que aquel viernes de Moros, en la calle del Marqués, soltarían una nueva Embajá en el año veinticinco. Una última broma para cerrar un capítulo que, aunque ya no continúe, deja un hueco en las fiestas de Elda. La Embajá de la calle del Marqués se va, pero se va con la satisfacción de haber llenado una calle durante un cuarto de siglo.
Fecha de publicación
30 de agosto de 2026
Más información