
El Monasterio de la Victoria cambió el silencio por la música el pasado domingo 11 de octubre. A las siete de la tarde, el claustro del antiguo convento, en la avenida del Monasterio, se llenó con el concierto de la Banda de Música Maestro Dueñas, una cita organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María y celebrada en vísperas de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Alrededor de 300 personas ocuparon el espacio, en un aforo que rondaba los 350 espectadores.
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La banda no es una formación cualquiera. Fundada en 1853 y rebautizada en honor al maestro Francisco Dueñas Piñero, lleva desde enero de 2008 bajo la batuta de Javier Alonso Barba, quien dirigió el programa. Su repertorio se mueve en el terreno español y andaluz, y el programa del domingo hizo honor a esa línea: abrió con el Himno de Ceuta y siguió con el pasodoble festivo España Cañí, de Pascual Marquina; la serenata andaluza Los Puertos, de Germán Álvarez Beigbeder; el pasodoble de concierto Suspiros de España, de A. Álvarez Alonso; la fantasía española La isla, de R. Márquez Galindo; y el pasodoble taurino Gallito, de Santiago Lope. El momento más elaborado llegó con Palindromia Flamenca, la fantasía flamenca de Antonio Rueda, en la que Andrés Verdía hizo de saxofón solista.
La segunda parte se inclinó hacia lo marcial, con una sucesión de marchas militares: Heroína, de Feliciano Ponsat; Ganando barlovento, de R. Sáenz de Adana; Los generales, de José Power; El turuta, de Román de San José; y Las corsarias, de Francisco Alonso. Fue un programa largo, con piezas que van del pasodoble al flamenco y terminan en la marcha militar, un recorrido que explica buena parte del repertorio que esta banda ha ido construyendo desde mediados del siglo XIX.
El teniente de alcalde de Cultura, Enrique Iglesias, felicitó a la formación al terminar, y puso el acento en tres cosas: el prestigio de la banda, la puesta en escena y lo bien que encajaba el repertorio con la fecha. En un monasterio del centro, con el claustro como caja de resonancia, el programa sonó acorde al sitio y al momento.
En cuanto a las entradas, el precio fue de 6 euros. Salieron a la venta el lunes 5 de octubre a las doce del mediodía a través de la plataforma municipal Sacatuentrada, con un límite de seis localidades por persona. Y quien no hubiera conseguido plaza por internet pudo comprar las que quedaran el mismo domingo, desde las cinco de la tarde, en el propio Monasterio. Al final, con unas 300 personas reunidas, el claustro quedó casi lleno, a un paso del aforo previsto. Fue una tarde redonda para una banda que lleva más de siglo y medio tocando en El Puerto y que eligió uno de sus espacios más emblemáticos para celebrar la víspera de la Fiesta Nacional.
Fecha de publicación
14 de octubre de 2026