
El Pota Blava es mucho más que el ingrediente estrella de El Prat; es una seña de identidad que conecta nuestra huerta con el mar. Este pollo de la Raza Prat, fácilmente reconocible por sus patas de color azul pizarra, es una de las pocas aves de corral que cuenta con el sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP). Su crianza al aire libre durante un mínimo de 90 días y una alimentación a base de cereales le otorgan una carne melosa, de sabor intenso y baja en grasas. Para asegurar que este legado no se pierda, el Ayuntamiento trabaja en la preservación de su receta, documentando el proceso para que las futuras generaciones mantengan viva esta tradición.
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Si buscas probarlo, el guiso clásico rustido con vino rancio, ciruelas y piñones es la forma más tradicional de disfrutarlo. En la ciudad, establecimientos como El Regust, en la calle Narcís Monturiol, ofrecen propuestas que combinan esta cocina clásica con toques modernos, destacando platos que integran el producto local con alcachofas de El Prat. Otros locales como Cèntric Gastrobar o La Castellana también incluyen este producto en sus cartas, permitiendo explorar diferentes matices de su carne en un entorno cercano.
La relevancia de este producto se hace evidente en eventos como la Fira Avícola de la Raça Prat, que se celebra anualmente en la Granja de la Ricarda. La próxima edición, la número 53, está programada para finales de noviembre de 2026. Además, rutas gastronómicas como el QuintoTapa Pota Blava, organizado por la Associació de Gastronomia i Turisme, permiten conocer de cerca cómo los chefs locales trabajan este producto en formatos más informales, consolidando al Pota Blava como el eje central de la cultura gastronómica de nuestra localidad.
Fecha de publicación
18 de julio de 2026
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