
El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es el espacio protegido marítimo-terrestre más extenso de la península ibérica y el primero creado en Andalucía, en diciembre de 1987. Son casi 50.000 hectáreas de paisaje volcánico y árido, con 50 kilómetros de costa acantilada que se considera la mejor conservada del litoral mediterráneo europeo. Está reconocido como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Geoparque Mundial, y acumula figuras de protección como ZEC, ZEPA, LIC, Reserva Marina y Sitio Ramsar en las Salinas del Cabo de Gata. El clima es semiárido, con más de 3.000 horas de sol al año y temperaturas suaves fuera de la temporada estival.
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Ese mismo atractivo es el que lo pone en riesgo: el turismo masivo presiona un entorno frágil, y visitarlo sin dejar huella empieza por lo básico. Planificar la visita, respetar la señalización, no dejar residuos, no recolectar flora ni fauna, no molestar a los animales y caminar solo por los senderos señalizados. En las playas, las banderas mandan: verde permite el baño, amarilla pide precaución, roja lo prohíbe y negra indica playa cerrada. Están prohibidos acampar libremente, pescar submarinísticamente en toda la franja marina del parque, usar drones recreativamente y navegar a más de 10 nudos. El buceo con equipo autónomo exige autorización previa y el fondeo está prohibido en las zonas de reserva marina.
Para orientarse hay varios pueblos con personalidad propia. San José, capital del parque, tiene puerto deportivo, un sendero de 2,5 kilómetros hasta la Playa de los Genoveses, snorkel, kayak en Cala Higuera y astroturismo. La Isleta del Moro, apodada la pequeña Mykonos por sus barcas de colores, conserva el mirador de la Amatista y una playa principal de 400 metros. Rodalquilar, en un valle interior con caldera volcánica, reúne las Minas de cielo abierto del Cinto, el Jardín Botánico del Albardinal y la Casa de los Volcanes; es el centro neurálgico del parque y escenario de rodajes como Indiana Jones y la Última Cruzada. Las Negras combina vida nocturna con buceo, snorkel y kayak, mientras que Agua Amarga, antiguo pueblo de casas blancas y geranios, conserva su playa urbana de 660 metros con Bandera Azul y da acceso a calas como Enmedio y del Plomo. San Miguel de Cabo de Gata es la puerta de entrada, con sus salinas, su faro y unas minas de sal visitables desde 2025.
La biodiversidad es parte del paisaje: más de 1.000 especies exclusivas de flora, como el palmito, la cornicabra, el esparto, el romero y los azufaifos, y fauna como la alondra de Dupont, la tortuga mora, el dragoncillo de Cabo de Gata, la nacra y el mero. Las salinas acogen a más de 80 especies de aves al año, entre ellas avocetas, cigüeñuelas, chorlitejos, gaviotas, ánades y flamencos. Para quien quiera ir un paso más allá, el Centro de Visitantes Las Amoladeras (C.R.I.N.), en el kilómetro 7 de la carretera ALP-202, ofrece tres espacios expositivos y una sala de proyecciones para entender lo que se está pisando.
Fecha de publicación
10 de septiembre de 2026