
El Cabo de Gata tiene este verano una cita incómoda: las medusas. El pasado domingo 19 de julio se registró su presencia en la playa de Las Salinas, desde La Fabriquilla en adelante, y al día siguiente hubo avistamientos también en playas de Almería capital, lo que deja varios kilómetros de litoral afectados. La buena noticia es que la delegación de Salud almeriense no registró ninguna incidencia por picadura durante ese fin de semana.
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Si vas a bajar al agua, conviene saber a qué te enfrentas. La más habitual es la Pelagia noctiluca, la medusa luminiscente que brilla de noche y cuyos tentáculos pueden superar el metro; su picadura duele. La Cotylorhiza tuberculata, conocida como «huevo frito», apenas se nota. La Rhizostoma pulmo, el «agua mala», es grande, de hasta un metro de diámetro, y tampoco urtica mucho. La Velella velella flota en colonias y a veces se confunde con la carabela portuguesa, que es precisamente lo que hay que evitar: la Physalia physalis no es una medusa, sino una colonia de pólipos muy urticante que puede provocar dolor intenso y, en grupos de riesgo, problemas respiratorios. Y en las rocas, a nivel de superficie, vive la Actinia equina, el tomate de mar, que también pica.
Si te pica una, el protocolo es sencillo pero hay errores comunes que conviene evitar. Primero, salir del agua. Después, lavar la zona con agua de mar o suero fisiológico y retirar los restos de tentáculos con cuidado, usando guantes o un objeto plano como una tarjeta de crédito. Para el dolor, aplicar frío —hielo envuelto en plástico o toalla, nunca directo sobre la piel— durante quince minutos. Lo que NO hay que hacer: no lavar con agua dulce ni del grifo, porque agrava la reacción; no frotar la zona con arena, toallas o las manos; y no usar orina ni alcohol. El vinagre es un tema controvertido: el CSIC indica que detiene la inyección de veneno en la medusa común, pero otros protocolos médicos lo desaconsejan por el riesgo de descargar más nematocistos. Ante síntomas graves, reacción alérgica o dolor persistente, toca Urgencias o el puesto de socorro más cercano.
Para elegir cala hay que mirar día a día. En San Miguel de Cabo de Gata, a 23 de julio, Meduseo no marca riesgo y el agua está a 27,2 °C, aunque los días previos hubo reportes cruzados de presencia y ausencia de medusas. En Níjar está la NÍJAR APP y en Carboneras las banderas de la web de Protección Civil; en el resto, lo más fiable sigue siendo consultar los sitios oficiales, las oficinas de turismo y, sobre todo, preguntar a los socorristas antes de meterse. La plaga responde a causas que no dependen de nosotros —calentamiento del mar, acidificación, sobrepesca de depredadores como tortugas y atunes, vertidos de fertilizantes y la proliferación de puertos y espigones que facilitan el anidamiento— y sus ciclos no son previsibles, así que la prudencia es la mejor guía.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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