
El BLM Festival ya ha pasado por la Playa de Balerma, en El Ejido, y lo hizo el pasado sábado 19 de julio. Fue la tercera edición del festival, organizada por el Ayuntamiento de El Ejido y celebrada en la Caseta Municipal, justo al lado de la Torre de Balerma, con la música electrónica, el techno y el hard techno como protagonistas y un guiño nostálgico a la mítica discoteca 'Malibú' de los años noventa. La organización la presentó como la edición más ambiciosa hasta la fecha, y el cartel reunió nombres con peso en la escena.
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Por los platos fuertes pasaron Cristóbal Pesce, Mark Broom, Cristian Varela, Horacio Cruz, Ania Bruster, Álvaro Sánchez, Carlos Agraz, DJ Swisherman, Nhitto, Skryption, Krenon, Banila Banna y Nandez, con FUMI, del colectivo 240KM/H, y Human Error como primeros nombres anunciados. Hubo momentos diseñados para no moverte del sitio: el back to back de Skryption y Krenon y la sesión inaugural de Banila Banna b2b Nandez. La jornada se estiró más de diez horas seguidas, desde las 19:00 hasta las 07:00, así que quien se quedó hasta el final vio amanecer en la costa.
El acceso fue gratuito, aunque con condiciones: hacía falta DNI o pasaporte en la entrada y el festival era solo para mayores de 18 años. Las entradas eran nominales y se podían mostrar directamente desde el móvil, sin necesidad de imprimirlas, y se vendían en la web oficial y en puntos autorizados; las primeras 200 'early birds' volaron en diez horas el primer día. Para llegar, la carretera más cercana era la AL-9036, que une Balerma con Guardas Viejas, y se habilitaron tres zonas de parking con más de 1.000 plazas. Hubo además lanzaderas desde puntos cercanos y autobuses especiales desde Almería, El Ejido y Granada, con precios de ida y vuelta de 10 euros desde Almería, 5 desde El Ejido y 16 desde Granada.
En cuanto a servicios, la Caseta Municipal contó con un dispositivo de seguridad y emergencias durante toda la noche, incluyendo un Punto Violeta de la Diputación de Almería para atención preventiva frente a las agresiones sexuales. El recinto sumó foodtruck, asistencia médica, áreas de descanso, zonas con sombra y accesos adaptados, aunque no se permitía entrar con comida ni bebida del exterior ni con cámaras profesionales sin acreditación, y no había servicio de guardarropa. El hospital más cercano era el Hospital de Poniente, en la carretera de Almerimar, a unos 16 kilómetros de la playa.
La Playa de Balerma, por cierto, es una playa urbana de tradición marinera, de aguas tranquiladas pero con oleaje moderado y ventoso, arena oscura mezclada con grava y piedras pequeñas, y con Bandera Azul y Q de Calidad. Con todo eso, el BLM Festival volvió a poner a Balerma en el mapa de la música electrónica, y quien se lo perdió este año ya tiene una referencia clara de lo que se monta por aquí cuando el techno se traslada a la arena.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026
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