
El fin de semana pasado, Cuenca volvió a ser meta de una de esas rutas que mezclan deporte con un buen rato de historia. La VIII CUCLÉS, la ruta cicloturista de autosuficiencia que une Madrid, Uclés y Cuenca por el Camino de la Orden de Santiago, se celebró del 11 al 13 de septiembre y reunió a un grupo bastante variado de aficionados a la bicicleta. La organizó la Asociación Cultural CuenCANP, y el recorrido no fue precisamente un paseo: 217 kilómetros en total, con salida desde el Real Monasterio de las Monjas Comendadoras de la Orden de Santiago, en la Plaza de las Comendadoras de Madrid, y llegada al Hospital de Santiago, aquí en Cuenca.
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Lo bonito del asunto es el trasfondo. La ruta se basa en el libro Camino de la Orden de Santiago. Entre Uclés y Cuenca (2019) y revive el camino que seguían los caballeros de la Orden de Santiago desde que en 1174 les concedieron el priorato en el Monasterio, Hospital y Fortaleza de Uclés; tres años después, en 1177, se conquistó Cuenca por el rey Alfonso VIII. Para entrar en el papel, antes de partir se leyó un «mandado real» del propio Alfonso VIII, que encomendaba a un grupo de caballeros de buen seso, firme corazón y lealtad probada recorrer el camino. Los participantes, entonces sí, fueron bautizados simbólicamente como «caballeros» y «damas» y llegaron desde sitios muy distintos: Getafe, Talavera de la Reina, Valencia, Roquetes, Madrid, Cuenca, Ciempozuelos, Guardamar del Segura, Villarrobledo, Santa Pola, Jábaga, Denia, Segovia, Alicante, Zaragoza, Pamplona, Massamagrell, San Sebastián, Colmenar de Oreja y Museros, entre otras localidades.
El trayecto fue largo y pasó por muchos pueblos: Morata de Tajuña, Perales de Tajuña, Villarejo de Salvanés, Fuentidueña de Tajo, Belinchón, Tarancón, Huelves, Uclés, Rozalén del Monte, Carrascosa del Campo, Olmedilla del Campo, Valparaíso del Campo, Horcajada de la Torre, Naharros, Cabrejas y Jábaga. En el camino hubo una parada con sabor: la Abadía de Jábaga, un complejo que levantó el empresario chocolatero Carlos del Pozo, donde los ciclistas visitaron la fábrica y degustaron sus productos, y que además coincidió con el Día Mundial del Chocolate, el domingo 13 de septiembre. La ruta también se cruzó con las fiestas de Fuentidueña de Tajo y Tarancón, y se incluyó dentro de los actos de recreación histórica de Cuenca Histórica, que celebraba su décima edición del 11 al 13 de septiembre en el casco antiguo bajo el lema «Tres Culturas, Una Ciudad».
El cierre fue el domingo 13 a las 18:00, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cuenca. Allí, el concejal Alberto Castellano, acompañado por el cronista oficial Miguel Romero Saiz, entregó a cada participante su diploma de «caballero» o «dama» y una bolsa de recuerdo de la Oficina de Turismo. La organización destacó que todo se desarrolló con total normalidad y sin incidencias, y CuenCANP agradeció la colaboración de todas las localidades por las que pasó la ruta. Queda ya el precedente para una novena edición, porque unir Madrid y Cuenca pedaleando por un camino medieval tiene su punto.
Fecha de publicación
16 de septiembre de 2026