
Hay sitios que se explican solos, y el Castillo de Cuenca es uno de ellos. Se alza en la parte más alta de la peña, en la calle del Trabuco, 4, y es uno de los mejor conservados de España, lo que lo convierte en una parada natural para cualquier escapada cultural. Desde aquí arriba se entiende por qué Cuenca fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996: la fortaleza combina historia, vistas espectaculares y un entorno natural único.
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Su origen se remonta a una fortaleza árabe que conquistó el rey Alfonso VIII en 1177, el mismo año en que nació cristianamente la ciudad; el monarca residió en ella durante los diez años que gobernó. En 1325, Alfonso XI se la entregó a don Juan, hijo de don Juan Manuel. Más tarde, los Reyes Católicos ordenaron su demolición, y lo que quedaba en pie lo volaron las tropas napoleónicas durante la invasión francesa para evitar que los guerrilleros españoles lo usaran como refugio. Hoy el conjunto conserva fragmentos de muralla, torreones cuadrados y el Arco de Bezudo, bautizado en memoria de los hermanos Rodríguez Bezudo, que participaron en la toma de la ciudad.
Lo mejor es que no cuesta nada: el acceso es gratuito, no hay horario ni taquilla, y con entre 45 minutos y una hora basta para recorrer el barrio. Para subir tienes varias opciones: a pie desde la Catedral son unos 15 o 20 minutos, también llegan los autobuses urbanos L1 y L2, y si vienes en coche hay parking gratuito junto al barrio del Castillo. El único edificio con acceso controlado es el Archivo Histórico Provincial, instalado en la antigua Cárcel de la Inquisición, que abre de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y es gratis presentando el DNI; en su entrada está la estatua de Fray Luis de León.
Desde los miradores del recinto se domina el paisaje que hace famosa a la ciudad: las hoces de los ríos Júcar y Huécar. Y si te quedas un rato más, el casco antiguo se reparte entre la Cuenca moderna, al sur, y la histórica, al norte, encajonadas entre esos dos ríos. A un paso están las Casas Colgadas, que albergan el Museo de Arte Abstracto Español de la Fundación Juan March, también gratuito; el MUPA, con el Concavenator Corcovatus 'Pepito'; la Catedral de Santa María y San Julián, primera catedral gótica de España; la Plaza Mayor; el Puente de San Pablo; y el Parador de Cuenca, antiguo convento dominico fundado en 1523. Para las fotos, los miradores del Rey, del Barrio del Castillo, de la Ronda de Julián Romero o el del Cerro del Socorro completan el recorrido.
Llegar es sencillo: en AVE o Avant desde Madrid a Cuenca-Fernando Zóbel se tarda menos de una hora, y en coche, por la A-3 y la A-40, alrededor de una hora y cuarenta minutos. Es, literalmente, una visita obligada a dos horas de Madrid.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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