
Hay sitios que se visitan casi por inercia cuando uno anda por Cuenca, y el Castillo de Cuenca es uno de ellos. Se alza en lo más alto de la ciudad, entre el Barrio del Castillo y la Calle del Trabuco, y se le describe como el mejor conservado de España. La dirección exacta es Calle Trabuco, 4, y forma parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad como Ciudad histórica fortificada de Cuenca.
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Su historia da para mucho. Todo empezó con una fortaleza árabe del siglo IX, que Alfonso VIII conquistó en 1177 y en la que llegó a vivir diez años. Después pasó a manos de Don Juan, hijo de Don Juan Manuel, en 1325, y no fue hasta que los Reyes Católicos ordenaron su demolición que el castillo empezó a desaparecer; las últimas derribos se produjeron ya durante la invasión napoleónica. Lo que queda hoy son fragmentos de la muralla, varios torreones cuadrados y el Arco de Bezudo, la puerta de entrada bautizada en memoria de los hermanos Rodríguez Bezudo, que murieron en la toma de la ciudad a cargo de Alfonso VI.
Lo mejor, sin embargo, no es lo que se puede tocar, sino lo que se ve. Cruzando el Arco de Bezudo se llega al Mirador del Castillo, desde el cual se dominan las hoces de los ríos Júcar y Huécar y se alcanzan a distinguir los llamados 'Ojos de la Mora'. Es, con diferencia, una de las mejores vistas de toda la ciudad.
La parte práctica es lo más sencillo del plan. El acceso al recinto exterior, al Arco de Bezudo y a los miradores es libre y gratuito, sin horario ni taquilla, así que se puede ir cuando apetezca. La visita suele durar entre 45 minutos y una hora. Para subir hay dos opciones: a pie desde la Catedral, que son unos 15 o 20 minutos, o en el autobús urbano línea L1, que deja muy cerca del Arco de Bezudo.
Si vas con tiempo, el entorno da para alargar la mañana. A un paso del Arco de Bezudo está el Archivo Histórico Provincial de Cuenca, instalado en el antiguo Tribunal de la Inquisición, que abre de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y es gratuito presentando identificación. Y, por supuesto, bajando hacia el casco histórico aparecen las Casas Colgadas, asomadas sobre la hoz del río Huécar a más de 60 metros de altura, con sus balcones de madera voladizos colocados en 1927. De las construcciones civiles de los siglos XIII al XV solo se conservan tres: la Casa de la Sirena y las dos Casas de los Reyes, que albergan el Museo de Arte Abstracto Español, considerado el primero de España y parte de la Fundación Juan March. El exterior es gratuito y el interior se visita a través del museo, con horario variable según el día y cerrado los lunes.
Para cerrar el círculo, el Puente de San Pablo, de hierro y madera, cruza la hoz del río Huécar con sus 106 metros de largo y 35 de altura para conectar con el Convento de San Pablo. Es un buen complemento para quien ya está por la zona y quiere ver Cuenca desde el aire.
Fecha de publicación
14 de agosto de 2026
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