
El Castillo de Cuenca ocupa el punto más alto del casco histórico, justo donde se encuentran las hoces del Júcar y del Huécar. Fue la alcazaba árabe que dio origen a la ciudad, levantada en el siglo X para defenderse, y la conquistó el rey Alfonso VIII el 21 de septiembre de 1177. Después los cristianos lo reforzaron y adaptaron a sus necesidades militares, y en el siglo XVI pasó a manos de la Inquisición, que instaló en un edificio anexo la sede de su tribunal. La última gran intervención documentada llegó en la época de Felipe II, cuyo escudo con el toisón todavía se puede ver en el Arco de Bezudo.
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Lo que queda hoy no es un castillo entero: se conservan dos construcciones cúbicas, restos de los paños de muralla y el Arco de Bezudo, una de las antiguas puertas de acceso, del siglo XI y restaurada en el XVI. El arco está en el punto más estrecho entre las hoces y conserva ese escudo con el toisón; desde allí, unas escaleras instaladas a mediados de 2009 permiten subir a la parte superior del muro principal, desde donde se ven al mismo tiempo las hoces del Júcar y del Huécar. Junto a los restos está el Archivo Histórico Provincial de Cuenca, el antiguo edificio de la Inquisición y prisión, en la calle Trabuco, 4.
La visita es sencilla y no cuesta nada: el acceso al recinto exterior, al Arco de Bezudo y a los miradores es libre y gratuito, sin horario regulado ni taquilla, y se resuelve en unos 45 minutos o una hora. El Archivo Histórico Provincial, rehabilitado entre 1985 y 1990, se inauguró el 6 de mayo de 1991 y fue declarado Bien de Interés Cultural en noviembre de 1997. Su documentación cubre los siglos XII al XXI y conserva más de siete kilómetros lineales de documentos; atiende de lunes a viernes, de 09:00 a 14:00, tanto en invierno como en verano, y cierra el 24 y el 31 de diciembre, además de las fiestas nacionales, regionales y locales.
Para situarse un poco: Cuenca, capital de la provincia homónima en Castilla-La Mancha, la fundaron los árabes en el siglo VIII y la reconquistó Alfonso VIII en 1177; la Unesco la declaró Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1996. La Hoz del Huécar es un cañón fluvial formado por la erosión del río sobre el Cretácico Superior, con paredes que llegan a los 250 metros en sus puntos más representativos. La Hoz del Júcar, en cambio, es una zona de cañones donde el río abre un tajo en la llanura y forma gargantas que sirvieron de frontera entre musulmanes y cristianos. El castillo, en lo alto y entre las dos, es el mejor sitio para entender por qué Cuenca se levantó precisamente ahí.
Fecha de publicación
3 de septiembre de 2026