
Si tenías pendiente acercarte a la Catedral de Santa María y San Julián, hay una buena noticia: la exposición Amoris Mysterium se ha prorrogado y ahora se puede ver hasta el 17 de septiembre. Se inauguró el 26 de marzo y, tras la acogida que tuvo, la Fundación Antonio Pérez y el Cabildo han decidido alargarla un mes más, así que todavía queda agosto entero por delante para verla con calma.
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La muestra, comisariada por Miguel Jiménez Monteserín y José Manuel Martínez Cenzano, ocupa dos espacios de la zona inferior de la Catedral, en las Salas de Exposiciones. Son veinte piezas pictóricas y escultóricas agrupadas en cuatro tramos que recorren la Pasión de Cristo, y lo interesante es que muchas de ellas vienen de colecciones poco conocidas del gran público. Entre las obras hay representaciones del Cristo crucificado, el Ecce Homo, la Piedad, la Lamentación, el Santo Entierro, la Resurrección, la Coronación de espinas y la Madonna Addolorata, con firmas como las de Vicente Carducho, Cristóbal García Salmerón, Luigi del Buono, Tamara de Lempicka y Manuel Hernández Mompó.
El recorrido se entiende mejor tramo a tramo. El primero, 'Culpa y perdón', reúne un crucificado del siglo XVI del centro penitenciario de Cuenca, un rostro acogedor del Depósito Artístico Diocesano, una alegoría catequética del convento de las Carmelitas y la 'Madonna Addolorata' de Salvi, que es una copia decimonónica de Luigi del Buono. El segundo, 'Jardín cerrado', se centra en los bodegones pasionales 'Lavatorio de los pies' y 'Expolio de Cristo', restaurados por la Diputación Provincial de Cuenca. El tercero, 'Fue crucificado y sepultado', incluye el 'Ángel pasionario' de Tamara de Lempicka (1898-1980), prestado por el coleccionista Roberto Polo, y la 'Piedad de Cuenca', una copia anónima de Sebastiano del Piombo atribuida a Martín Gómez el Viejo. Y el cuarto, 'Al tercer día resucitó', cierra con una imagen idealizada del siglo XVIII, una copia de la 'Resurrección' de Francesco Solimena de 1727 y una obra de Manuel Hernández Mompó (1927-1992), pintada en 1963, sobre una procesión de Semana Santa en Cuenca. Detrás hay una lista larga de colaboradores: el Obispado de Cuenca, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, la Diputación Provincial, el Patronato Universitario 'Cardenal Gil de Albornoz', la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, el Convento de San José de las Carmelitas Descalzas, el Convento de Jesús Nazareno de las Clarisas de Sisante y el propio Roberto Polo. Se está elaborando un catálogo con las obras expuestas.
Para organizar la visita conviene tener claro el horario y los precios. Del 1 de julio al 1 de noviembre la Catedral abre de lunes a domingo de 10:00 a 19:30, y la taquilla deja de vender entradas media hora antes del cierre. La entrada individual a la Catedral cuesta 5,50 euros, el Museo Tesoro 4,00 y San Pedro y la Torre 2,50; hay una entrada conjunta de 10,50 euros que incluye todo eso más el Triforio. Las reducidas bajan la Catedral a 4,50 y la conjunta a 9,50, y existen tarifas familiares y escolares. Los residentes en la ciudad de Cuenca entran gratis presentando el DNI, al igual que los menores de 8 años y los titulares de la Tarjeta Amigos de la Catedral. La Catedral, por cierto, es Patrimonio de la Humanidad y Bien de interés cultural: su construcción empezó en 1196 y terminó en 1257, con una fachada neogótica reconstruida en 1910 tras el derrumbe de la torre del Giraldo en 1902. Mide 120 metros de largo y 36 de altura en su área central interna, sobre unos 10.000 metros cuadrados.
Fecha de publicación
16 de agosto de 2026
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