
El Ayuntamiento de Coslada ha vuelto a poner el foco en sus mayores con una iniciativa que, aunque parece sencilla, dice mucho del tejido vecinal de la ciudad: unos torneos de juegos de mesa repartidos por los centros de mayores. La entrega de premios se celebró el pasado viernes 2 de octubre, con la presencia del alcalde Ángel Viveros y de la concejala delegada de Servicios Sociales y Mayores, Charo Arroyo, y cerró una semana en la que más de cien personas mayores se pusieron a competir en buena compañía.
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Lo interesante es cómo se repartió el juego por los tres centros de mayores de Coslada, porque cada uno tuvo su propio protagonismo. En el Centro de Mayores Primavera se disputaron las partidas de rana y dominó, dos clásicos que no fallan en ninguna mesa española; en La Rambla, el turno fue para el tute y el mus, los reyes de las cartas; y en La Cañada se celebró un torneo de subastado, un juego con mucha tradición en estas reuniones. Como guiño a quien prefiere la palabra antes que las fichas, en el Centro Primavera se celebró también un Concurso de Microrrelatos, así que hubo sitio tanto para el juego como para la escritura.
Todo esto no fue una actividad suelta, sino que formó parte de la programación especial del Día Internacional de las Personas Mayores, que se conmemora cada 1 de octubre. Esa fecha no es un capricho: fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1990, con la idea de reflexionar sobre el aumento demográfico de las personas mayores y fomentar la solidaridad con ellas. En Coslada, esa reflexión se tradujo en algo muy concreto: reunir a más de cien vecinos mayores alrededor de una mesa para pasar la tarde.
No es la primera vez que el municipio apuesta por este formato. En ediciones anteriores, como en 2022 y 2023, el Torneo de Juegos de Mesa también se celebró con más de cien participantes mayores de 60 años, aunque el repertorio era distinto: allí entraban juegos más modernos como Catan, Carcassonne, Ticket to Ride, Dixit o el Uno. La diferencia entre unas partidas de rana y dominó y una sesión de Catan es poca cosa cuando el objetivo es el mismo: sacar a los mayores de casa, darles un plan entretenido y recordarles que forman parte activa de la vida del barrio.
Al final, más allá de quién se llevó el trofeo en el tute o quién ganó en la rana, lo que queda es la imagen de los tres centros de mayores —Primavera, La Rambla y La Cañada— llenos de gente jugando y compartiendo. Es el tipo de actividades que, sin hacer ruido, mantienen vivo el barrio y demuestran que el ocio activo no tiene por qué ser complicado ni caro: a veces basta con un mazo de cartas, unas fichas de dominó y un grupo de vecinos con ganas de pasar el rato.
Fecha de publicación
4 de octubre de 2026
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