
Hay locales que se quedan grabados en la memoria colectiva de un barrio mucho después de haber cerrado, y el Music Palace de Cornellà es uno de ellos. En los años ochenta, esta discoteca se convirtió en una de las más emblemáticas del Baix Llobregat, un punto de encuentro donde convivían tribus urbanas que en otros sitios difícilmente se cruzaban: pijos, mods, new waves, tecnos, rockers y punks. El local estaba en la carretera d'Esplugues, número 127, y atraía a gente no solo de Cornellà, sino también de Molins de Rei, Barcelona y Badalona.
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La sala abrió en 1984 y ya ese año se consolidó como referente. Con el tiempo cambió de nombre, pasó a llamarse Baticano y más tarde Captain Morgan, pero para muchos siguió siendo el Music Palace. Un artículo de elBaix.cat del 7 de abril de 1985 lo describía ya como «la llegenda». Lo que lo hacía especial era su doble personalidad: tenía dos salas diferenciadas. Una era de ambiente disco, con ritmo vivo y baile de brazos y caderas; la otra, apodada «la buena», se reservaba para la música lenta, con Roberto Carlos, Paul McCartney y los románticos italianos del momento. El primer DJ fue Miguel Sáez, impulsor de la música de importación, y las noches se completaban con efectos láser y sorteos que rozaban lo surrealista: coches Seat Panda, motocicletas, viajes al extranjero y cruceros.
En cifras, el Music Palace era un gigante. Podía reunir unas 10.000 personas durante un fin de semana, y las entradas se movían en el rango de las pesetas de la época: los viernes se podía entrar por 300 pesetas con una invitación con descuento, y los domingos costaban 700 para los chicos y 600 para las chicas. Su impacto llegó incluso a la televisión: el 31 de diciembre de 1984, La Vanguardia informó de que TV3 preparó un programa especial de fin de año con conexiones y actuaciones emitidas directamente desde la discoteca.
Veintidós años después de su cierre, el recuerdo siguió vivo. Luis de la Torre organizó un encuentro homenaje en la Sala Malalts 2 de Cornellà, un sábado 16, de 23:00 a 06:00, que reunió a antiguos fieles. Entre los testimonios que recuerdan la sala figuran Paco Iglesias y Jesús Martínez, dos santfeliuencs que acudían cada viernes al salir de trabajar, un detalle que resume bien lo que era el local: un sitio al que se iba por costumbre, casi como un ritual semanal.
Esa Sala Malalts 2, hoy conocida como Malalts de Festa, sigue en pie en el carrer del Coure 9 y funciona como sala polivalente y discoteca gestionada por Pentawall. Son 800 metros cuadrados con capacidad para 1.000 personas de pie o 750 sentadas, equipada con sonido e iluminación profesional, proyector, Wiata, calefacción, aire acondicionado, escenario y bola de disco, y con acceso para personas con movilidad reducida. Alquila por sesiones de un mínimo de seis horas, con precios que varían según el día, y mantiene una programación nocturna con DJs residentes como Sergi Grau, Edgarituu, Miki, Toni Peret, Jordi Carreras y Mila C. No es el Music Palace, pero es el espacio que ha mantenido vivo ese hilo con la noche cornellense.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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