
Hay clubes que se miden por trofeos y otros que se miden por cuántos chavales sacan de la calle. El CF Tramontana, con sede en el barrio de La Mina, en Cornellà, pertenece a los segundos. Nació en el año 2000 de la mano de Toni Porto, conocido en el barrio como 'Toni el de la biblioteca', que montó el proyecto con una idea sencilla y urgente: ofrecer una alternativa deportiva a los niños tras la demolición del antiguo campo del barrio. Empezó con catorce niños; hoy reúne a más de doscientos, repartidos por todas las categorías.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Cornellà y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo que distingue al Tramontana no es el resultado de sus partidos, sino lo que pasa alrededor del balón. El club se ha convertido en una herramienta de educación, inclusión y creación de comunidad, pensada para romper los estereotipos y los prejuicios que suelen caer sobre La Mina. Uno de sus proyectos más singulares es el equipo femenino, formado por chicas de etnia gitana y entrenado por Miguel, con Judith como delegada; se considera el primero de Cataluña, y quizá de Europa, con esas características.
La filosofía del club integra también la religión, algo muy presente en el día a día del barrio: el 95% de los niños son del barrio y antes de los partidos se reza. Y si el dinero aprieta en casa, el club busca la manera de que nadie se quede fuera, ayudando a las familias que no pueden hacer frente a la cuota. Es, en el fondo, un proyecto social disfrazado de equipo de fútbol, donde el entrenamiento es casi una excusa para juntar a la gente.
En lo práctico, el club hace vida en el Polideportivo de La Mina, donde comparte espacio y campo con otras entidades, como el Sant Gabriel, y dispone de dos horas de entrenamiento a la semana, los lunes y los miércoles. No es un recinto grande ni un estadio con nombre, pero es el sitio donde el barrio se reconoce y donde el fútbol sirve para algo más que para marcar goles.
Para quien quiera seguir el fútbol local con sabor a barrio, el CF Tramontana es una parada obligada. No por el nivel competitivo, que no es lo que importa aquí, sino por lo que representa: un club que lleva más de dos décadas trabajando por y para su comunidad, y que ha hecho de La Mina su bandera. Es el tipo de fútbol que no sale en los periódicos deportivos, pero que cambia vidas a pie de campo, y que demuestra que un balón puede ser la mejor herramienta para unir a un barrio.
Fecha de publicación
24 de agosto de 2026
Más información