
Si eres de los que piensa que un tomate ya no sabe a tomate, es porque aún no has probado el tomate rosa de Alcolea. Esta joya de la huerta cordobesa, cultivada junto a la vega del río Guadalquivir, se ha convertido en un auténtico objeto de deseo gastronómico. Quienes lo conocen bien saben que no es un tomate cualquiera: tiene una piel finísima que se rompe casi al tocarla, una carne increíblemente jugosa y un sabor dulce con muy poca acidez. Es un fruto tan delicado y especial que, aunque se intente plantar la misma semilla en otras tierras, no se consigue el mismo resultado. Algunos ejemplares llegan a pesar hasta dos kilos, convirtiéndose en el centro de atención de cualquier mesa.
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Para conseguirlo hay que tener en cuenta que es un producto exclusivo de temporada, disponible únicamente de mayo a septiembre. Olvídate de buscarlo en grandes supermercados; para hacerte con él tienes que apostar por el comercio de proximidad y la venta directa. Una de las opciones para adquirirlo es acudir a la huerta de la familia Carmona en el Camino del Azud, donde Antonio Carmona y su madre Carmen atienden directamente al público, ofreciendo un producto recién recolectado. Otra alternativa fantástica es el proyecto Inspira Rural, liderado por el ingeniero agrónomo José David Díaz, quien ha recuperado las semillas que su abuela Teresa conservó durante generaciones. En su huerta no solo puedes comprar, sino que organizan visitas donde tú mismo recolectas los tomates.
Al ser un producto tan fresco y sabroso, la mejor forma de disfrutarlo es de la manera más sencilla posible. Un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra de la tierra y un toque de sal basta para apreciar todos sus matices. También es el aliado perfecto para preparar un salmorejo cordobés tradicional con una textura y un dulzor inigualables, o simplemente para acompañar un buen plato de jamón ibérico. Si te apetece combinar la gastronomía con un plan al aire libre, puedes aprovechar para recorrer el sendero homologado PR-A 53, que une Córdoba con Alcolea en un paseo de unas tres horas y media, cruzando el histórico Puente de Los Piconeros antes de ir a recoger tu botín de tomates.
Fecha de publicación
21 de julio de 2026
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