
Hay fiestas que se miden en euros y en gente, y las del Cristo del Amor entran en las dos cuentas. La edición de 2026 arranca mañana viernes 28 de agosto y lleva encima una mochila pesada: el año pasado, con el formato recuperado —ofrecimiento, puja y verbenas—, la hermandad recaudó 27.404 euros, una cifra grande para unas fiestas que habían pasado más de dos décadas sin celebrarse. El rasillo y el entorno de la ermita se convirtieron aquel fin de semana en un hervidero, y este año el objetivo es repetir, o superar, ese listón.
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El programa abre el viernes con el rosario, al que le sigue la actuación de la academia de baile 'Alba de Rocío'. Después llegan la puja y los tradicionales bingos, y la noche se cierra con la música de varios DJ locales. El domingo, la misa se celebra junto a la ermita. Un detalle que podría haber sido motivo de cabeza: las fiestas coinciden con San Bartolo en la Plaza Mayor. A la hermandad no le preocupa; considera que ambas celebraciones pueden convivir y repartirse la afluencia de público sin estorbarse.
La otra pata del asunto es la más dulce y, para muchos, la más esperada. La elaboración y venta de dulces caseros es una de las señas de identidad de estas fiestas, y este año la oferta es amplia: nuégados, flores, rosquillos, coquitos sin gluten, brazos de gitano y hasta paellas por encargo. El presidente de la hermandad, Felipe Jaime, contó en Radio Horizonte que ya están 'emplatándolos y envasándolos para llevarlos a domicilio', y agradeció la colaboración de particulares y establecimientos que ponen mano de obra. Es, en el fondo, el motor económico que sostiene el resto del programa.
Detrás de todo esto hay dos hermandades con mucha historia. La Hermandad de la Santa Vera Cruz y Virgen de la Esperanza se fundó en 1953, tiene su residencia canónica en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar y su Casa-Hermandad en la calle Progreso, 8. Su imagen titular, Nuestra Señora de la Esperanza, salió de los talleres de José Rabasa Pérez en 1953 y viste un manto de terciopelo verde bordado en hilo de oro que ronda los diez kilogramos; sale en procesión el Martes Santo. La del Santísimo Cristo del Amor, en cambio, es mucho más antigua: se fundó en 1688 y reside en la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, de la Parroquia de la Merced, en la calle Rosa, 1. Sus imágenes fueron talladas por Luís Marco Pérez en 1944 y procesionan el Viernes Santo.
Así que el fin de semana se reparte entre el rosario, los bingos, los DJ y, sobre todo, los dulces. La Hermandad de la Santa Vera Cruz y Virgen de la Esperanza es la que organiza el conjunto, mezclando tradición religiosa, actividades lúdicas y esa venta casera que es tan característica. Después de más de veinte años en blanco, el reto ahora es demostrar que lo del año pasado no fue un caso aislado y que el Cristo del Amor tiene sitio fijo en el calendario festivo de la provincia.
Fecha de publicación
27 de agosto de 2026
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