
Ciudad Real tiene una veintena de esculturas repartidas por sus plazas y museos que mucha gente cruza cada día sin saber quién las firmó. Todas son de Joaquín García Donaire (Ciudad Real, 29 de julio de 1926 - Madrid, 21 de diciembre de 2003), uno de los escultores más destacados del siglo XX, y el Ayuntamiento ha aprovechado el centenario de su nacimiento para ponerlas en el mapa con visitas guiadas gratuitas. La primera se celebró el 11 de agosto, y ya se barajan más fechas para septiembre, así que hay margen para apuntarse.
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El punto de partida es la Plaza del Pilar, donde preside el conjunto el Don Quijote de la Mancha (1967). A partir de ahí, el recorrido se desplaza hacia la Plaza Mayor, con el Alfonso X el Sabio (1976) frente al Ayuntamiento; sigue por la Plaza de los Mercedarios con San Juan de Ávila; llega hasta la Ermita Santuario de Nuestra Señora de Alarcos, a diez kilómetros, con el San Isidro Labrador (1961); y continúa por la Plaza de la Puerta de Santa María con La Virgen y el Niño. En la Facultad de Educación está el Homenaje al maestro rural, realizado junto a su hijo Piero, y en la Plaza de la Provincia quedan las cuatro estaciones, las llamadas 'Guarronas', dos mujeres desnudas de espaldas en la fuente que se perdieron durante la dictadura. El resto se reparte entre el Museo de la Merced, el Museo Diocesano, el Colegio San José, el Museo Municipal Elisa Cendrero, la Diputación Provincial, la Escuela de Arte y Superior de Diseño Pedro Almodóvar y Globalcaja.
Para no andar dando palos de ciego, el Ayuntamiento ha editado un mapa y un tríptico con la ubicación exacta de cada obra, disponibles en la oficina de turismo de la Plaza Mayor y también en formato digital. Es la diferencia entre pasar delante de una piedra y entender qué estás mirando.
La biografía de Donaire explica buena parte de ese trabajo. Nació en una familia de artistas: su abuelo, Joaquín García Coronado, fue ebanista y maestro de vaciado en la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real; su padre, José, ebanista y tallista; y sus hermanos Felipe y Antonio, escultores. A los ocho años entró en esa misma escuela, donde su padre era maestro de vaciado, y a los diez ya ganaba un concurso de dibujo junto a Manuel López Villaseñor. En 1942 ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde estudió hasta 1948 y acumuló premios como el 'Aníbal Álvarez' (1945 y 1946), el 'Carmen del Río' (1947) y el 'Premio de Primavera' (1949, 1950 y 1951). En 1951 ganó el 'Premio Ibarra' en Sevilla y el Premio del Ayuntamiento Sevillano de 'Escultura Martínez Montañés'. En 1952 viajó a París con una beca del Gobierno Francés, y en 1955 obtuvo el Gran Premio de Roma, que le permitió residir y estudiar en la Academia Española del Monte Gianicolo entre enero de 1956 y diciembre de 1959.
El resto de su carrera fue académico y reconocido: fue catedrático durante veinte años en la Universidad Complutense de Madrid, alcanzó el grado de Profesor Emérito en 1998, en 1985 entró como miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, en 2003, el mismo año de su muerte, recibió el Premio Varón de Fornia por su trayectoria. Además de la escultura, se dedicó a la pintura, y su paisaje Mirando desde la Atalaya se puede ver en el Museo Municipal Elisa Cendrero. Fuera de Ciudad Real, su obra sigue presente en la provincia: la estatua ecuestre de Diego de Almagro (1980) en Almagro, Santa Teresa (1971) en Malagón y Francisco de Quevedo (1977) en Torre de Juan Abad.
Fecha de publicación
12 de agosto de 2026
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