
Hay restaurantes que se sostienen más por el sitio que por el servicio, y La Zalamera, en Ceuta, es un ejemplo claro. Está en las Murallas Reales, una dirección que por sí sola ya explica buena parte del atractivo del local, y ahí es donde se concentra el debate que hay sobre él: comida que gusta frente a un servicio que, según quien lo cuente, deja mucho que desear. Con una puntuación de 3,8 sobre 5 estrellas y unas 150 reseñas, el restaurante se mueve en ese terreno intermedio donde uno no sabe muy bien qué esperar hasta que se sienta a la mesa.
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La parte positiva es la más constante. Las valoraciones más altas hablan de comer muy bien y de pasar un rato agradable, con comentarios que llegan al cinco sobre cinco y que recomiendan el sitio sin reservas. La comida parece ser el punto fuerte, lo que explica que mucha gente vuelva y que el restaurante siga funcionando a pesar de las quejas. El rango de precios se mueve entre los 20 y los 30 euros, una cifra razonable para una comida completa, y el teléfono para reservar es el +34 655 43 91 81, algo que conviene tener a mano antes de plantarse allí.
El problema, en cambio, aparece cuando el local se llena. Varias reseñas recientes coinciden en que el servicio no está a la altura: camareros que no parecen profesionales, descontrol a la hora de pedir y, sobre todo, una falta de personal que se nota en los días de más movimiento. Un cliente contó que, con un partido de la selección, el sitio iba a tope pero no daban más de sí, y terminó gastando poco porque simplemente no le sirvieron más. Otro llegó a decir que, tras una hora, la comida no apareció y que el servicio era casi inexistente en un sitio que describía como inmejorable. Es ese contraste el que marca la experiencia: un lugar estupendo con una cocina que convence, pero con una atención que puede arruinar la visita.
Hay también detalles que no pasan desapercibidos. Una de las reseñas más críticas se centra en algo tan sencillo como el pago: el establecimiento se negó a aceptar dinero en efectivo, algo que para muchos clientes resulta inadmisible y que puede ser un factor decisivo si vas sin tarjeta. Es el tipo de fricciones que, sumadas a la lentitud del servicio, explican por qué hay valoraciones tan bajas junto a otras tan altas.
En resumen, La Zalamera es un restaurante para ir con las expectativas ajustadas en cuanto a atención. Si lo que te importa es comer bien en un entorno con encanto y no te importa lidiar con un servicio algo caótico, encaja. Pero si valoras una atención fluida y profesional, es probable que salgas con la sensación de que el sitio podría dar mucho más de lo que ofrece. Con 3,8 estrellas y un rango de 20 a 30 euros, queda como una opción para quien prioriza el plato sobre el trato.