
Ceuta ha pasado estos días una semana extraña, y el resultado se leyó en las calles. La Feria y las Fiestas Patronales, que deberían haberse celebrado del 1 al 8 de agosto, se suspendieron por la crisis migratoria derivada de la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos. Sin embargo, hubo una excepción que no se tocó: la procesión de la Virgen de África. La decisión se tomó en una reunión en la Delegación del Gobierno con la consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, representantes de la Policía Nacional y Local, la Vicaría de Ceuta, el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Ramón Darío Valdivia, y miembros de la Hermandad de Nuestra Señora de África. El resultado fue mantener la ofrenda floral del 4 de agosto y la Solemne Procesión del día 5, y eso fue exactamente lo que ocurrió.
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La imagen que salió a pasear no es una talla cualquiera. Es una talla gótica del siglo XV, procedente de Centroeuropa, que se venera en el Santuario de Santa María de África, en la Plaza de África 9. Representa a la Virgen entronizada y sedente, con el cuerpo de Cristo muerto en sus brazos, en el estilo de la Piedad; está tallada en un solo bloque de madera, salvo la cabeza de Cristo y la mano izquierda de la Virgen, que se añadieron después. En esa mano izquierda sostiene el aleo, una rama de acebuche que era el bastón de mando del primer gobernador de la ciudad, Pedro de Meneses. La imagen llegó a Ceuta en 1418, enviada por el infante Enrique el Navegante con el mensaje «Os envío una imagen de la Virgen, muy devota mía», aunque otras fuentes sitúan la fecha en 1421 o 1425. El patronazgo no se declaró oficialmente hasta el 24 de noviembre de 1949, mediante un breve pontificio del papa Pío XII, y la imagen fue coronada canónicamente el 10 de noviembre de 1946. El Ayuntamiento la proclamó alcaldesa honoraria perpetua el 5 de marzo de 1654, y ostenta los rangos de «Alcaldesa perpetua» y «Gobernadora» desde el 5 de agosto de 1954.
El calendario litúrgico se mantuvo intacto. La novena se celebró del 26 de julio al 3 de agosto en el Santuario, con dos turnos de oración diarios, a las 12:00 y a las 20:00. El 4 de agosto llegó la Ofrenda Floral y el día 5 la Solemne Procesión por las calles, la misa pontifical al mediodía y una segunda ofrenda floral en la Plaza de África. Miles de ceutíes acompañaron a la Virgen en un recorrido que incluyó el Puente de Hércules, el antiguo mirador de San Sebastián, donde se elevó la tradicional Salve, y la calle Jaudenes, escenario de la petalada. Al llegar a la Plaza de la Constitución, también conocida como Plaza de África, la imagen se gira hacia el Estrecho, mirando a Gibraltar en recuerdo del milagro de la peste, mientras se entona la Salve.
Ese gesto final resume por qué la procesión se mantuvo en pie. A la Virgen de África se le atribuye haber protegido la ciudad de epidemias de peste bubónica a mediados del siglo XVII y en 1743, y de un incendio en un almacén de pólvora del Parque de Artillerías el 8 de agosto de 1885. El 9 de febrero de 1651, el gobernador Juan Suárez de Alarcón y Melo instituyó el Voto de Gracias, que se renueva cada año el 9 de febrero. En 2018, Ceuta celebró el 600 aniversario de la llegada de la imagen, y el mosaico conmemorativo se inauguró el 1 de abril de 2019 en la fachada lateral del Santuario. Este año, sin feria alrededor, la procesión fue lo único que quedó en pie, y terminó siendo el centro absoluto.
Fecha de publicación
6 de agosto de 2026