
A finales de julio, Ceuta tiene una cita fija mirando al cielo: la Luna del Ciervo. Es el plenilunio del mes, el que llega justo después de la Luna de Fresa de finales de junio, y este año el momento exacto de máxima iluminación cae el miércoles 29 de julio a las 16:36, hora peninsular. Como eso ocurre de pleno día, el máximo esplendor no se verá desde aquí; habrá que esperar al anochecer. Las noches del 28, 29 y 30 de julio son las mejores para disfrutarla, con el disco lunar prácticamente completo.
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El espectáculo empieza poco después de su salida, prevista alrededor de las 21:45, que es cuando la Luna está más cerca del horizonte y se produce uno de los efectos visuales más llamativos. Al situarse tan baja, su luz atraviesa una mayor cantidad de atmósfera y adquiere tonos dorados y anaranjados, y el contraste con los edificios, los árboles o las montañas da la impresión de que es más grande de lo que realmente es. Es ese momento, justo al salir, el que más merece la pena seguir.
El nombre viene de antiguas tradiciones norteamericanas y de los pueblos indígenas de Norteamérica, que bautizaban cada luna llena para marcar el paso de las estaciones y organizar la agricultura, la caza o la recolección. La de julio coincidía con la época en la que los ciervos machos empiezan a desarrollar una nueva cornamenta tras perder la anterior durante el invierno, y esas astas nuevas crecen cubiertas por una fina capa de piel aterciopelada. Ese crecimiento anual, símbolo de renovación y transformación, es lo que dio nombre a una de las lunas más conocidas del calendario tradicional, aunque el satélite no cambie de aspecto.
Para verla bien conviene buscar lugares alejados de las luces de la ciudad, con menor contaminación lumínica, y elegir un punto con el horizonte este despejado, que es por donde aparece. Se puede observar a simple vista, aunque unos prismáticos o un pequeño telescopio ayudan a distinguir los cráteres y otros detalles de la superficie. Un par de consejos prácticos: llevar agua para hidratarse y una prenda de abrigo ligera, porque las temperaturas bajan durante la noche, sobre todo en zonas elevadas o alejadas de los núcleos urbanos.
La Luna del Ciervo abre un verano interesante para quien disfruta del firmamento, con otras citas previstas en las próximas semanas, incluidas las tradicionales lluvias de estrellas. Y el calendario lunar sigue: llega la Luna de Esturión el 9 de agosto, la de Cosecha el 7 de septiembre, la de Cazador el 7 de octubre, la de Castor el 5 de noviembre y la Fría el 5 de diciembre. Por ahora, el plan es sencillo y muy ceutí: buscar un buen mirador estas noches de finales de julio y esperar a que el cielo haga el resto.
Fecha de publicación
26 de julio de 2026
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