
El domingo pasado, la ermita de Sant Jaume de Fadrell volvió a ser el centro de una de esas citas que mezclan fe, campo y memoria. La fiesta de Sant Jaume en Fadrell, que se celebra el domingo siguiente al 25 de julio, es organizada por la Comanda de Fadrell —la Encomienda de San Jaime de Fadrell— con una idea clara: recuperar la memoria agrícola de la provincia de Castellón. Este año, la edición de 2026 reunió los actos religiosos habituales con la parte popular que hace que el día se alargue.
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El programa religioso mantuvo su estructura de siempre: Misa Solemne, Rosario de la Aurora, el canto de los Gozos y una procesión por los alrededores. Uno de los momentos más emotivos es el responso que se celebra en el antiguo cementerio anexo, que aún se conserva junto a la ermita, en sufragio de los antepasados que poblaron Fadrell. En la parte popular, como manda la tradición, hubo fuegos artificiales y el clásico porrat popular, ese momento en el que la fiesta se vuelve más vecinal y menos solemne.
La edición de este año contó con presencia institucional. La alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, participó en la Misa Mayor y en la procesión general, organizada por la Comanda y encabezada por su presidente, José Ferrando, y los procuradores M.ª Carmen Peón y José M.ª Blasco. La acompañaron el concejal de Agricultura, Gonzalo Romero, la concejala de Fiestas, Noelia Selma, y la alcaldesa de Almassora, María Tormo. Carrasco subrayó el valor del lugar como núcleo de población anterior a la fundación de la ciudad y su vínculo con la herencia agrícola tradicional, recordando además que Sant Jaume es el patrón de España. Tras la procesión, asistió también al responso y al porrat popular.
Para quien no conozca el sitio, merece la pena detenerse en lo que se está pisando. La ermita, situada en la partida de Fadrell, en el Camí Caminàs, es un conjunto medieval del siglo XIV con reformas de los siglos XVII y XVIII, catalogado como Bien de Relevancia Local. Fadrell fue un asentamiento anterior a la propia ciudad de Castellón, una antigua alquería musulmana habitada desde la época romana. Tras la conquista del castillo de la Magdalena en 1233, el territorio pasó por las manos de las órdenes de Calatrava y luego de Santiago. La primera ermita se levantó en el siglo XIV y la actual en el XVI, con reformas en 1696 y 1704. El edificio se divide en dos: la primitiva ermita, hoy llamada Salón Gótico, y la iglesia actual. El Salón Gótico conserva arcos fajones apuntados y un retablo rococó del siglo XVIII con la escultura de San Jaime, además de un retablo antiguo de 1545 atribuido al aragonés Pere Pertús. Una de sus dependencias alberga el Museo Municipal de Etnología, inaugurado el 25 de julio de 1985, con piezas como un frontal de altar de 1680 y orfebrería del siglo XVIII.
El entorno completa el cuadro. El Caminàs es un camino rural muy antiguo, posiblemente romano, que cruza el municipio de norte a sur. Cerca se alza el Castell Vell o del Fadrell, un castillo islámico de los siglos X y XI adaptado a la colina donde se originó la ciudad, con restos de muralla y una torre exenta del siglo XI sacados a la luz en excavaciones recientes. Y para quien quiera alargar la visita, la ermita es punto de inicio del Camino de Santiago de Castellón - Bajo Aragón, con 23,330 kilómetros hasta La Pobla Tornesa.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026
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