
El Castillo de Castelldefels se alza sobre un promontorio de 59 metros sobre el nivel del mar, en la zona sur del delta del Llobregat, y desde ahí domina buena parte del Baix Llobregat. No es un edificio cualquiera: se asienta sobre un antiguo poblado ibérico y una villa romana, con antecedentes que llegan hasta el siglo X, aunque el conjunto que se ve hoy empezó a tomar forma en el siglo XVI. Se divide en tres sectores muy distintos entre sí: la iglesia de Santa María, construida en el siglo X, reconstruida en el XII y fortificada en los siglos XIV y XV; el cuerpo A, de 1550, levantado con piedra de marés rojizo; y el cuerpo B, del siglo XVIII, de piedra y ladrillo blanquecino. En 1883 el castillo estaba en ruinas.
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La imagen actual se la debemos a finales del siglo XIX. En 1897 el banquero Manuel Girona encargó al arquitecto Enric Sagner su restauración: la muralla y las torres son de esa época, y al cuerpo B se le añadieron puertas y ventanas de estilo gótico tardío. El Ayuntamiento de Castelldefels lo compró en 1988 y recuperó los colores originales, el blanco en el área románica y el azul en la capilla de la Salud. A partir de 2001 se rehabilitó en dos fases: la primera consolidó la estructura y creó un centro de interpretación, y la segunda recuperó el resto del edificio, con un teatro al aire libre y un mirador. La iglesia de Santa María del Castillo, por su parte, tiene sus primeros documentos fechados en 966, cuando el conde Miró de Barcelona donó las tierras para fundar el monasterio; hacia 985, el conde Borrell II lo anexó al de Sant Cugat. Se reconstruyó en el siglo XII y se fortificó después. En 1717 empezó la ampliación con la capilla de la salud y en 1734 se levantó el cuerpo occidental. El conjunto es un Bien Cultural de Interés Nacional.
Lo que se ve dentro compensa la subida. Desde el punto más alto se accede a la terraza, ya sea por las escaleras o con el ascensor, con vistas panorámicas del Baix Llobregat, el Parque Natural del Garraf, el mar y Barcelona. El recorrido incluye la sala de maquetas, la iglesia de Santa María, la exposición interactiva Piratia, pensada para el público familiar y con juegos y proyecciones, la Sala Institucional o Sala Noble, con su chimenea de piedra, la Sala de Esgrima, donde quedan pinturas con frases y aforismos, y los jardines. En el presbiterio de la iglesia se conservan restos de los asentamientos ibéricos y romanos, junto a grafitos que dejaron las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil, entre 1938 y 1939.
Para visitarlo, la entrada general cuesta 10 euros, la reducida 8 y los niños de 6 a 12 años pagan 5, con los menores de 5 gratis. Hay descuentos para mayores de 65 años, jóvenes de 13 a 17, familias monoparentales y numerosas, personas con discapacidad, estudiantes y desempleados. Se puede contratar visita con audioguía y acceder a Piratia, con varias sesiones al día, comprando las entradas en la web del castillo o en taquilla. Conviene planificar con antelación, llevar calzado cómodo, protector solar y agua en verano, y aprovechar las visitas guiadas. El castillo está en la Plaça del Castell, 1, 08860 Castelldefels, con teléfono 93 665 28 22 y correo castell@castelldefels.org; el horario general hay que consultarlo en castelldecastelldefels.com.
Fecha de publicación
1 de octubre de 2026