
Castelldefels tiene dos referentes que parecen no tener nada que ver entre sí, pero que juntos resumen bien la ciudad: el Canal Olímpico de Catalunya y el Castillo de Fels. Uno es agua y deporte, el otro es piedra y vistas; uno mira al mar y el otro domina toda la costa desde lo alto. Combinarlos da para una jornada completa sin salir del municipio.
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El Canal Olímpico se construyó para las pruebas de piragüismo en aguas tranquilas de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. Está levantado sobre las marismas del delta del Llobregat, rodeado de pinos mediterráneos, y tiene un fondo permeable que deja intercambiar el agua con las capas freáticas. Sus cifras dan una idea del tamaño: 1.200 metros de largo, 130 de ancho y 4 metros de profundidad, con laterales de piedra natural y zonas de embarque de hormigón. La instalación ocupa 43 hectáreas, de las que 15 son la lámina de agua, y el resto se reparte entre accesos, vialidad, aparcamientos, zonas verdes y edificaciones. Hoy funciona como centro deportivo: piragüismo, remo, esquí acuático, cable esquí, windsurf, pádel, kayak, wakeboard y alquiler de botes para pasear. Entre sus instalaciones destacan la torre de control, un edificio elíptico acristalado de 22,5 metros con seis plantas, bar y mirador; las gradas cubiertas para 500 personas en la línea de llegada; y los hangares de la línea de salida, con gimnasio, bar y servicios médicos. También hay gimnasio de fitness, campo de pitch & putt, área de tiro con arco y piscina de verano. Abre de lunes a domingo y festivos, de 8:00 a 22:30 h, en la avenida del Canal Olímpico, 2-16, en el barrio de la Zona Universitaria.
El Castillo de Fels, en cambio, es historia pura. Se alza en el punto más alto de una colina de 59 metros, al noreste del centro, con una posición dominante sobre la franja costera entre el macizo del Garraf y Barcelona. Es Bien de Interés Cultural y Bien Cultural de Interés Nacional desde 1988. Se levantó sobre un antiguo poblado ibérico y una villa romana, y la construcción actual data del siglo XVI, aunque la iglesia de Santa María, un templo prerrománico de planta de cruz latina, es del siglo X. La fortificación respondió a la expansión del Imperio Otomano para defender la frontera del Imperio carolingio. En 1897, el banquero Manuel Girona encargó al arquitecto Enric Sagner la restauración que levantó la muralla y las torres actuales, y en 1988 el Ayuntamiento lo compró y recuperó sus colores originales. En la planta baja están la sala de maquetas, la iglesia de Santa María y la exposición interactiva 'Piratia', sobre piratería; en la primera, la Sala Noble con chimenea de piedra y la Sala de Esgrima; y en la terraza, las vistas panorámicas del Garraf, el mar y Barcelona. Durante la restauración apareció un monumento romano del siglo II con una inscripción en latín. En julio y agosto abre de miércoles a domingo, de 11:00 a 19:00 h, con última entrada a las 18:00 h. La entrada general cuesta 10 euros, la reducida 8 y los niños de 6 a 12 años pagan 5, con menores de 5 gratis. Hay una visita guiada de 90 minutos que incluye el Centro de Interpretación de la Piratería y el montaje museográfico de la iglesia.
Los dos quedan cerca, así que se pueden encadenar en un mismo día: una mañana de agua y una tarde de castillo, o al revés. Es una forma sencilla de conocer dos caras muy distintas de Castelldefels.
Fecha de publicación
29 de julio de 2026
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