
El sábado pasado, La Azohía se convirtió en el epicentro de una tradición que lleva más de tres mil años ligada al Mediterráneo. Allí se celebró la I Feria de la Almadraba, la primera edición de este tipo en Cartagena, dedicada por completo a una técnica de pesca milenaria que se mantiene viva en una de las últimas almadrabas activas del Mediterráneo español. El evento lo impulsó La Almadraba de La Azohía con la colaboración del Ayuntamiento de Cartagena, en un enclave protegido por el Cabo Tiñoso y la Torre de Santa Elena, a los pies de la Sierra de la Muela, un conjunto que en 2024 fue declarado Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.
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La protagonista es la propia almadraba, un sistema de pesca selectivo que ha acompañado la historia del Mediterráneo durante más de tres mil años y que hoy se considera un ejemplo de pesca tradicional y sostenible. La de La Azohía la gestiona la familia Paredes desde 1947, año en que la fundó Juan Paredes Fernández; hoy lleva el relevo Juan Paredes Conesa, en tercera generación, con dieciocho trabajadores y ocho barcos que operan entre febrero y julio. Capturan bonito, albacoreta, melva, pez limón, lecha, emperador, caballa, lacha, golondrina, zarpa, jurel, lubina y espetón, y es la única almadraba con lonja de primera venta en España, donde el pescado se envasa en cajas de madera y se subasta en la Chanca.
La parte gastronómica abrió la jornada. A las 11:00, el chef Jie Lin, del restaurante Madre Tigre, hizo un showcooking con una albacoreta y preparó un tartar con leche de tigre de maracuyá, calabaza totanera y microbrotes germinados. Durante el resto del día funcionaron barras de tapas con producto de almadraba y una zona sushiman a cargo del Restaurante Hai, así que hubo tiempo de conocer las especies capturadas y probar elaboraciones hechas con lo que sale del mar. También se reservaron espacios para los productores locales, para que el público pudiera acercarse a quien trabaja el producto.
La tarde se puso más cultural. Se proyectó el documental 'Los Almadrabos', dirigido por Pablo Almansa y con la locución del poeta Antonio Lucas, que recupera la memoria de quienes hicieron de este oficio una forma de vida ligada al mar y a la costa cartagenera. El cortometraje se financió en un 85% con el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca y en un 15% con la Región, con la Asociación Columbares detrás. La velada terminó a las 20:30 con un concierto en vivo de la banda Suleya, después de una serie de propuestas divulgativas sobre el valor medioambiental y patrimonial de la almadraba.
En la inauguración estuvieron la concejala de Comercio, Hostelería y Consumo, Belén Romero; el concejal de Distrito, José Ramón Llorca; y Juan Paredes, responsable de La Almadraba de La Azohía. El Ayuntamiento colaboró por el valor histórico, cultural y económico que la almadraba representa para el municipio, y por diversificar la oferta turística y gastronómica en plena temporada estival. Queda el precedente de una primera edición que puso sobre la mesa un oficio que, aunque milenario, sigue muy vivo en La Azohía.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026
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