
En las playas de Calvià, el verano tiene una protagonista inesperada: la tortuga marina. El Ayuntamiento mantiene un convenio con la Fundación Palma Aquarium para el rescate, la atención veterinaria y la reintroducción de estos animales en el litoral balear, y las costas del municipio ya han servido para devolver al mar a tres ejemplares. La más reciente es Nura, una tortuga boba que recuperó su libertad el jueves 23 de julio en la Playa de Palma, después de pasar por el Centro de Recuperación de Fauna Marina de Palma Aquarium. Antes que ella, en la playa de Magaluf, regresaron Crista, el 10 de julio, y Piecito, el año pasado.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Calvià y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La historia de cada una explica por qué existe esta campaña. Crista, una Caretta caretta, fue localizada el 20 de abril cerca del cabo de Formentor por el pescador Jaume Cuart, colaborador habitual de la Fundación, que la encontró flotando casi inmóvil. Al ingresar pesaba 24,7 kilos y presentaba flotabilidad positiva y problemas intestinales por haber ingerido plásticos: una botella monodosis de 3 centímetros, hilos de plástico, porexpán y plástico de burbujas. Los veterinarios Juan Ignacio Serra y Tania Monreal se encargaron de su recuperación. Piecito, en cambio, fue rescatada el 25 de junio de 2024 en s'Algar, en Portocolom, con la aleta anterior izquierda enmallada en un saco de rafia; tras casi un año de cuidados, volvió al mar en Magaluf el 6 de junio de 2025, en un acto en el que participaron casi 200 alumnos del colegio Cas Saboners.
Detrás de estas sueltas hay un trabajo más amplio. La Fundación Palma Aquarium impulsa una campaña para rescatar, rehabilitar y reintroducir tortugas marinas en el litoral balear, con un valor educativo y familiar muy actual para el verano. El objetivo es crear conciencia sobre cómo actuar ante el hallazgo de una tortuga herida, enferma o enredada, y nombrar «CENTRO COLABORADOR» a entidades que difundan el material en los centros de actividades acuáticas y subacuáticas de Mallorca. El proyecto se enmarca en el programa OCEMIB, dedicado a la conservación de especies marinas amenazadas —tortugas, cetáceos y tiburones—, respaldado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y gestionado por el COFIB.
Para quien se tope con una tortuga en la playa, hay un consejo que la Fundación recalca: nunca desenredar ni devolver al mar a un animal enredado. Al liberar la estrangulación, la sangre infectada circula por el cuerpo y puede provocar infecciones generales que acaban con la vida del animal. Lo correcto es subirlo a bordo y avisar al 112; el equipo de rescate acudirá a recogerlo, le dará la asistencia veterinaria necesaria y lo liberará después en su hábitat natural. Todas las especies de tortugas marinas están en peligro de extinción según la UCIN.
La campaña se nota también en el paseo: durante los meses de verano, cuando aumenta la presencia de tortugas por la temporada de nidificación, se instalan mupis informativos en playas y paseos marítimos. A Calvià se suman municipios como Palma, Muro, Capdepera, Sant Llorenç des Cardassar, Sant Joan de Labritja, Maó y Formentera. La consigna es sencilla: respetar a las tortugas como parte del entorno, avisar al 112 ante un ejemplar herido o una hembra intentando desovar, y evitar cualquier acción que altere al animal, como el uso de luces, flashes o acercarse demasiado.
Fecha de publicación
25 de julio de 2026
Más información