
Hay sitios que se explican solos por dónde están, y el Restaurante Balandro es uno de ellos: ocupa el número 22 de la Alameda Clara Campoamor, la antigua Alameda Apodaca, con balcón directo a la Bahía de Cádiz. Detrás está la familia Vélez, que entró en la hostelería en los años noventa montando este proyecto y que desde entonces ha ido abriendo otros locales como Destino, Bokallena, La Tienda de Vélez, Mimu o Come, Bebe y Calla. En Cádiz se le considera uno de los pioneros de la cocina innovadora, y eso se nota en cómo mezclan lo marinero con guiños que no esperas.
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La carta se mueve en el terreno mediterráneo, con los frutos frescos de la Bahía como protagonistas y las carnes bañadas en aceite de oliva de la tierra. Lo interesante es que conviven platos tradicionales con interpretaciones más atrevidas y fusiones, sobre todo con la cocina italiana, que se cuela en los raviolis de ternera a la mantequilla de trufa negra con setas o en la lasaña de ternera y setas con bechamel y queso, ambos por 9,80 euros. Los hojaldres y los postres son otra de sus señas de identidad, y entre los más recomendados por los clientes aparecen el atún a la plancha, la ensaladilla de pulpo, el brioche, las torrijas con jamón y las croquetas.
El local tiene su propio ritmo. Cuenta con una de las barras más largas de la ciudad y tres comedores repartidos en plantas distintas, así que hay sitio tanto para una caña rápida como para sentarse con calma. En la zona de restaurante los precios rondan los 20-30 euros, mientras que en la barra se mueven entre los 10 y los 20. Entre los platos más pedidos están la ensaladilla de pulpo a la mostaza antigua (11 euros, sin gluten), el arroz marinero (16,50 euros, sin gluten), el atún mechado (13 euros, sin gluten), el bacalao pil pil (12,50 euros) o el abanico ibérico a la parrilla (11,50 euros, sin gluten). Para picar, las croquetas caseras de caña de lomo ibérico cuestan 9 euros y los huevos camperos rotos, 13.
Si vas con niños o buscas algo más ligero, hay ensalada de pollo por 9,50 euros, crujientes de puerro y queso por 9,50 o el revuelto de berenjenas al ajillo por ese mismo precio. Y para rematar, la crema de mascarpone y el bizcocho de zanahoria y nueces. La barra funciona por turnos —de 13:00 a 17:30 en almuerzo y de 20:00 a 23:45 en cena— con una permanencia máxima de 75 minutos, así que para sentarse en mesa conviene reservar. El horario general es de lunes a domingo, de 13:00 a 16:15 y de 20:00 a 23:15, con el desalojo a las 00:00.
El entorno ayuda a que la visita no sea solo comer. La Alameda Clara Campoamor es un paseo ajardinado del casco histórico, incluido en los Jardines de Interés Cultural de Cádiz, que corre paralelo al mar y que en el siglo XIX se llenó de elementos que hoy siguen ahí: el monumento al segundo marqués de Comillas, inaugurado en 1922, el busto del pintor Francisco Prieto Santos, la escultura del poeta Carlos Edmundo de Ory y las fuentes gemelas con estatuas de bronce de un niño portando un pez. A un paso quedan el Baluarte de la Candelaria, con su patio de palmeras donde se celebran conciertos y teatro, y la Plaza de España, rodeada de edificios del siglo XVIII y con el monumento a la Constitución de 1812 en pleno centro.
Fecha de publicación
24 de septiembre de 2026
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