
Cádiz lleva siglos presumiendo de ser la ciudad más antigua de Occidente, y ahora tiene un motivo nuevo y muy concreto para hacerlo. La colección de placas funerarias romanas descubierta aquí ha sido seleccionada como candidata a los Premios +Historia de National Geographic, en su tercera edición y en la categoría de Mejor Descubrimiento o Hallazgo Histórico Nacional. El ganador se decide por votación popular hasta el 12 de octubre, a través de la web de National Geographic Historia, así que hay margen para seguir el asunto con calma.
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Para situarse: el hallazgo se produjo en el antiguo chalé de la porteña, en la calle Juan Ramón Jiménez, y es la mayor colección epigráfica de época romana aparecida en la ciudad. Los trabajos arqueológicos del año pasado sacaron a la luz más de 500 fragmentos epigráficos repartidos en unas 268 placas de mármol, de las que se han podido identificar alrededor de 95 nombres de las personas enterradas, algunos de ellos pertenecientes a la aristocracia gaditana. La intervención viene desarrollándose desde 2022, coordinada por Jacobo Vázquez Paz junto a Adrián Santos Allely, director de la excavación.
Lo interesante no son solo las placas, sino el contexto. El conjunto se encontró junto a los restos de un edificio que la principal hipótesis identifica como una capilla dedicada al culto de una deidad femenina, probablemente Isis o Venus, levantada sobre una zona de culto y rituales anterior, donde apareció una fosa con decenas de terracotas de carácter femenino. En el conjunto conviven lápidas, enterramientos, columbarios, fosas y los restos de esa capilla, un conjunto que podría responder a lo que en época romana se conocía como colegio funerario. Entre las piezas concretas destaca una placa funeraria de Julia Medika, identificada como médica, y otra que documenta a una mujer llamada Dionisia. También hay un ara anepígrafa, un pequeño altar de piedra ostionera revestido de mortero de cal, una pileta decorada con una placa de mármol hexagonal, un pozo de fuego u hogar y una estancia con decoración de tipo nilótico, con garzas entre juncos. Una de las placas corresponde, además, al sacerdote que rendía culto al dios Júpiter en el año 43.
La colección no va sola en la carrera. Compite en la misma categoría con otras candidaturas: una colección de cuentas en un conjunto funerario prehistórico documentado en Sevilla, el pecio romano de Ses Fontanelles, en Mallorca, del siglo IV d.C. y con más de 320 ánforas que transportaban aceite, vino y garum procedentes de Cartagena; el santuario romano de la Cova de les Dones, en Valencia; y el entramado funerario del Parque arqueológico de Alarcos, en Ciudad Real. Tras su estudio, el hallazgo se depositó en el Museo Provincial de Cádiz, aunque la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía ha señalado que los restos de las edificaciones romanas no se han puesto en valor por no encontrarse en buen estado de conservación. De momento, lo que queda para ver y apoyar es la colección epigráfica, que es la que está concursando.
Fecha de publicación
25 de agosto de 2026