
La vieja estación de tren de Cádiz, esa que se inauguró en 1905 y lleva décadas en el limbo, por fin tiene un plan concreto para volver a la vida. El proyecto se llama LAEC (La Antigua Estación de Cádiz) y la idea es convertir el edificio en un centro de ocio, cultura y gastronomía, con el Gran Café de Cádiz como ancla principal. Detrás está el empresario gaditano Rafael Casillas Menacho, el mismo que puso en marcha el Concert Music Festival en Sancti Petri, que tras una reunión con el alcalde Bruno García y el concejal de Urbanismo José Manuel Cossi trasladó la operación al gobierno municipal, después de más de una década de espera por los problemas con Adif, propietaria del edificio.
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El arranque definitivo llega con la presentación de la solicitud de licencia de obra en el Ayuntamiento. La adaptación del edificio llevará entre ocho y diez meses, así que el complejo podría estar terminado en primavera-verano de 2027. El concepto original, un mercado gastronómico con supermercado, se ha descartado: en su lugar habrá unos 5.000 metros cuadrados dedicados a gastronomía, ocio y cultura, con no más de ocho locales de hostelería en todo el recinto. Las cuentas hablan de entre 300.000 y 400.000 visitantes al año, con especial peso en Navidad, Carnaval y el turismo veraniego, y una inversión total cifrada entre 12 y 13 millones de euros, de los cuales 2,5 millones se destinan específicamente al Gran Café.
Ese Gran Café, firmado por Lázaro Rosa, ocupará uno de los dos edificios de oficinas que flanquean la entrada, el más cercano al casco antiguo, separado del recinto por una gran plaza central. Tendrá unos 1.200 metros cuadrados —600 de interior, 500 de terraza interior y 100 de terraza exterior— y funcionará con desayunos, brunch, comidas y meriendas, siendo el primer local en abrir y el último en cerrar. En una de las plantas se habilitará un piano bar y, junto al café, un salón de entre 300 y 400 metros cuadrados para eventos, exposiciones y actividades. El equipo de arquitectos y diseñadores incluye a Cristina Cruz Navas, Antonio González Ballester y al estudio Langarita-Navarro, de María Langarita y Víctor Navarro.
Para entender el tamaño del cambio conviene recordar el contexto. La terminal permanece cerrada desde el Plan Plaza de Sevilla, hace un cuarto de siglo, y solo se abrió como gran comedor en 2012 para la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos, con un almuerzo presidido por el rey Felipe VI. Adif avanza ahora en la última fase del acceso de peatones y vehículos y ha abierto su nuevo aparcamiento en la zona de la avenida de Astilleros; se prevé que el Ayuntamiento licite el aparcamiento subterráneo y el parque superior junto a la muralla de la Cuesta de las Calesas, mientras el hotel del Grupo Barceló sobre el edificio del vestíbulo de la terminal entra en ejecución. Lo más incierto sigue siendo el inicio de las obras de demolición de la Aduana Nueva, con la que se recuperaría la visión original de la estación de 1905.
Fecha de publicación
18 de agosto de 2026
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