
Los viernes de julio y agosto en Cáceres tienen banda sonora propia. Los Conciertos de Pedrilla, uno de los ciclos culturales más consolidados del verano extremeño, vuelven a sonar en los jardines del Museo de Historia y Cultura Casa Pedrilla, con la Diputación de Cáceres detrás de la organización. La cita es sencilla: música en vivo al aire libre para cerrar la semana, y este año llega a su vigésima octava edición.
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La presentación oficial se hizo en los mismos jardines del museo, con la vicepresidenta primera de la Diputación, Esther Rodríguez, presidiendo el acto. De ahí salieron los seis conciertos que completan el programa, y lo interesante es que no se quedan en un solo género: fado, jazz, flamenco, música balcánica y son cubano conviven en el mismo ciclo. Como novedad de esta edición, los jardines contarán con servicio de barra durante los conciertos, un detalle que alarga la velada.
El cartel abre con Dulce Pontes, nacida en Montijo, en el Alentejo, una de las voces más reconocidas del fado y de la world music, que lleva impulsando el renacimiento de ese género desde los años noventa. Le sigue la JazzCeres Big Band, que ha preparado un espectáculo pensado para esta edición y que suma cuatro voces del panorama musical extremeño —Aurora Samino, Miriam Cantero, Chloé Bird y la soprano Mar Morán—, cada una con dos piezas adaptadas al swing y al jazz y un cierre conjunto. María Toledo, primera mujer que canta flamenco acompañándose al piano, presenta su nuevo trabajo discográfico, y Zenet llega acompañado de su banda de jazz.
La parte más festiva corre a cargo de La Trocamba Matanusca, formación valenciana de Balkan brass que mezcla las fanfarrias balcánicas con reggae, ska, swing, drum'n'bass y música electrónica, y el broche final lo pone El Septeto Naborí, heredero de la tradición musical de Santiago de Cuba, con una propuesta de son cubano tradicional. Entre los seis conciertos hay para casi cualquier gusto, del fado más íntimo al son más bailable.
En lo práctico, las entradas cuestan 5 euros y se compran exclusivamente a través de la página web del Área de Cultura de la Diputación de Cáceres. Conviene tenerlo claro antes de ir, porque no hay taquilla en el recinto. El ciclo se celebra por la noche, en los jardines del museo, y mantiene esa fórmula que lo ha hecho durar casi tres décadas: música al aire libre, precios bajos y un ambiente familiar. La recaudación íntegra se destina a fines solidarios, así que el precio de la entrada también tiene otro destino.
La dirección es Casa Pedrilla, en la Ronda de San Francisco, un rincón con historia que en verano se convierte en sala de conciertos. Con seis citas repartidas entre julio y agosto, hay margen para elegir el viernes que mejor encaje o, si la música te convence, para repetir varias veces. Sea como sea, es uno de esos planes que hacen que el verano en Cáceres suene distinto.
Fecha de publicación
15 de agosto de 2026
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