Los depósitos de agua del Cerro de San Miguel, construidos en 1892, son los más antiguos y espectaculares de Burgos. Penetrar en sus entrañas es una experiencia impresionante, ya que custodian 131 años de historia de la ciudad. Las catacumbas del agua de Burgos llevan en sus bóvedas piedras milenarias que hacen sagrada el agua que beben los burgaleses. Esta visita permite conocer el circuito que sigue el agua de Burgos, desde su captación hasta llegar al grifo de cada hogar. [12] La forma de acceso, horarios y condiciones se comunicarán por redes sociales y medios de comunicación. [4]