El verano burgalés ha tenido una novedad bastante particular en sus centros cívicos. Bajo el nombre 'CBI: Cívico Burgalés de Inteligencia', la red municipal montó un ciclo de 'true crime' arqueológico, un formato que mezcla la investigación arqueológica con la estructura de los crímenes reales para enganchar a las familias a través del misterio y el descubrimiento. La idea salió del equipo de investigación de la Universidad de Burgos liderado por Cristina Valdiosera Morales, en el marco del proyecto AdMEXture, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, y contó con la colaboración del Ayuntamiento, que sumó además a Protección Civil y a la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León en el diseño de las actividades.
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Los talleres se repartieron durante dos semanas de julio entre los ocho centros cívicos de la red municipal y fueron para menores de 6 a 12 años, impartidos por la propia Valdiosera Morales y por Ana Delia Rodríguez Ovejero. La programación se dividió en dos propuestas ambientadas en la época de la Conquista de México. La primera, 'Hilos de ADN', del 6 al 10 de julio, cruzaba genética, historia y arqueología: partiendo de enterramientos localizados en México hace 500 años, los niños analizaban restos para determinar si correspondían a personas europeas, mesoamericanas o de origen mezclado, y descubrían su origen, su cultura y su dieta con técnicas que iban desde la excavación hasta las pruebas de laboratorio. La segunda, 'True Crime Arqueológico', del 13 al 24 de julio, acercaba a los participantes a distintos tipos de excavaciones para clasificar hallazgos y averiguar si se trataba de un enterramiento humano, su antigüedad o el tipo de restos encontrados.
Detrás de todo esto hay un proyecto de investigación internacional bastante ambicioso. AdMEXture, cuyo título completo es 'Biocultural roots of diversity and inequality in Mexico: 500 years of mestizo stories', reúne arqueología, genética, bioquímica e historia y está financiado al cien por ciento por la Comisión Europea con un presupuesto de 2.495.911 euros y una duración de sesenta meses, del 1 de septiembre de 2024 al 31 de agosto de 2029. El objetivo es estudiar los efectos biológicos históricos de las desigualdades sociales, con especial énfasis en el sesgo sexual y los patrones de reproducción diferencial, tras el encuentro entre el imperio mexica y las tropas españolas y africanas en la cuenca de México en 1519. Para ello se generan osteobiografías seriadas mediante isótopos estables, ADN y paleoantropología, analizando alrededor de un millar de individuos desde la época prehispánica hasta la independencia de México.
El equipo que hay detrás es largo: participan especialistas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, del Proyecto Templo Mayor del INAH, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y paleoantropólogos y arqueólogos moleculares del equipo de Atapuerca. Tras dos años de trabajo, se prevé que las primeras publicaciones salgan en 2027. El proyecto se desarrolla dentro del Grupo Transversal UBU-CENIEH de Arqueología Molecular, y Cristina Valdiosera Morales, arqueóloga molecular experta en ADN antiguo e investigadora Ramón y Cajal en la UBU desde 2020, está adscrita al Centro Nacional de Investigaciones sobre la Evolución Humana desde 2025.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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