
Hay pueblos que llevan su historia en el nombre, y Castrillo Mota de Judíos es uno de ellos. El pequeño municipio burgalés, donde estuvo asentada una aljama judía, recibió el sábado 10 de octubre en Madrid el Premio Internacional Doña Gracia en su cuarta edición, que la Fundación HispanoJudía otorga en reconocimiento al compromiso con la recuperación de la memoria judía en España. El galardón toma su nombre de doña Gracia Nasi, figura del mundo sefardí del siglo XVI, y lo entregó el presidente de la fundación, David Hatchwell Altaras, al alcalde Lorenzo Rodríguez —en el cargo desde 2007— y a todos los vecinos del municipio.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Burgos y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Para entender el peso del premio hay que mirar el nombre del pueblo. En 2015 recuperó su denominación histórica y dejó de llamarse Castrillo Matajudíos, tras un referéndum celebrado el 25 de mayo de 2014 con 29 votos a favor frente a 19 en contra. El cambio se oficializó a partir del 22 de junio de 2015 con la intención de ensalzar y valorar su pasado, aunque el camino no ha estado exento de hostilidad: el municipio ha afrontado actos vandálicos y pintadas antisemitas. Sobre el origen del nombre hay varias versiones. Una sostiene que en 1035 los judíos fueron expulsados del municipio, con sesenta muertos, y se refugiaron en la Mota, una pequeña colina a las afueras dentro del Camino de Santiago. Otra teoría, bastante cuestionada, sugiere que "Matajudíos" procediera de una matanza, mientras que una tercera defiende que "mata" se refería simplemente a una porción de terreno poblada de árboles. En 1634, la familia de Antonio de Cabezón, el ilustre músico nacido en el pueblo, cambió el nombre por presión de la época, lo que dejó a Castrillo fuera de los registros del Camino de Santiago. En 1964 hubo un intento del régimen franquista por rebautizarlo como Castrillo de Cabezón, pero el pueblo volvió a recuperar el Matajudíos posterior.
El trabajo que reconoce el premio lleva más de quince años. El Ayuntamiento ha impulsado la investigación arqueológica del antiguo asentamiento y creó el Centro de la Memoria Sefardí, que abrió sus puertas en noviembre de 2022 y reúne exposiciones sobre Israel, Polonia, Auschwitz y Austria. El centro aspira a incorporar los materiales de las excavaciones en las que participa Ángel Palomino desde 2014, con el objetivo de localizar y poner en valor la sinagoga y los restos de la antigua comunidad judía. Uno de los momentos más emotivos para el alcalde fue recibir en 2016 a representantes de comunidades judías en las propias excavaciones.
El municipio, con apenas unas cincuenta o sesenta habitantes, mantiene relaciones internacionales con Venezuela, Estados Unidos, Austria, Alemania, Polonia, Panamá e Israel, con el que tiene un hermanamiento; en el pueblo hay incluso un árbol plantado por la embada israelí en honor a su trabajo contra el antisemitismo. Sus fiestas son Santa Laura, el 20 de octubre, y San Roque, el 16 de agosto. El alcalde ha reconocido que probablemente no se presente a las próximas elecciones municipales, aunque aseguró que seguirá trabajando en el proyecto hasta 2027. En ediciones anteriores del premio fueron distinguidos Stuart Weitzman en 2023, Mauricio y Carlota Botton en 2024 y Karina Milei en 2025.
Fecha de publicación
12 de octubre de 2026