
Cuando uno piensa en Atapuerca, lo primero que le viene a la cabeza es la evolución humana: homínidos, ancestros y la famosa Sima de los Huesos. Pero el yacimiento, situado a unos 15 kilómetros al este de Burgos, guarda también una historia en la que nosotros no aparecemos. Hay niveles estratigráficos donde la presencia humana fue nula y que funcionan como una ventana al Pleistoceno burgalés tal y como era antes de que llegáramos.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Burgos y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El ejemplo más claro es el nivel TD8 de la Gran Dolina, situado en los primeros momentos del Pleistoceno medio, con una base datada en torno a los 816.000 años y un depósito que ronda los 602.000. Aquí no se ha identificado rastro humano. El registro paleontológico está dominado por el gamo, seguido del caballo, cérvidos indeterminados, el bisonte, el oso y el eucladocero. La acumulación de restos no responde a cubiles permanentes, sino a comederos temporales de carnívoros en un ambiente muy húmedo. Es, literalmente, un estrato donde reinaban los animales.
Esa no es la única página sin humanos. La sierra permite reconstruir la fauna prehistórica a través de sus distintos niveles: en el Pleistoceno inferior, en la Sima del Elefante, entre hace 1,2 y 1,5 millones de años, se han hallado fósiles de tortugas y cerdos; en el nivel TD4 de la Gran Dolina, hace cerca de 900.000 años, destaca un cráneo de rinoceronte de la especie Stephanorhinus etruscus que hoy se puede ver en el Museo de la Evolución Humana. Más adelante, en el Pleistoceno medio, otros yacimientos como La Galería muestran la convivencia o alternancia con la fauna, y ya en el Pleistoceno superior, la Cueva Fantasma conserva restos de rinoceronte, caballo, ciervo, bisonte, hiena y oso.
Para quien quiera una visita distinta, alejada de las multitudes habituales, el yacimiento ofrece varias opciones. Las visitas guiadas se realizan en la Cueva Mayor y en la Sima de los Huesos, con horarios y precios regulados, y la Cueva del Zaidín se visita por separado, con sus propios restos de mamut y rinoceronte. La entrada general al yacimiento cuesta 6 euros, con tarifa reducida de 5 euros para edades de 8 a 16 años y gratuidad para menores de 8. En Burgos, el Museo de la Evolución Humana, inaugurado en julio de 2010 y diseñado por Juan Navarro Baldeweg, funciona como cabecera del Sistema Atapuerca y tiene una entrada general de 6 euros, reducida de 4 y gratuidad en horarios específicos.
Detrás de todo esto hay un trabajo enorme: el Equipo de Investigación de Atapuerca reúne a cerca de 300 especialistas de 22 nacionalidades y 23 disciplinas, y la Fundación Atapuerca, constituida el 26 de julio de 1999 por iniciativa de Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, respalda y difunde esos proyectos. El conjunto está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2000 y es Bien de Interés Cultural desde 1991. En 2022, la National Geographic Society lo situó entre los 17 yacimientos paleontológicos más importantes de la península ibérica. Así que, si te apetece cambiar los homínidos por los rinocerontes, Atapuerca tiene también esa cara.
Fecha de publicación
22 de julio de 2026
Más información