
Hay carreteras que se disfrutan más despacio que rápido, y la N-623 es una de ellas. Conocida como 'la carretera de los sueños', es una ruta turística de 153 kilómetros que une Burgos con Santander, considerada la más larga y espectacular del interior peninsular y un referente para el turismo 'slow' y para los moteros. De esos 153 kilómetros, 93 discurren por la provincia de Burgos, mientras que los otros 60 se reparten entre los Valles Pasiegos y Cantabria. La ruta sale de Burgos hacia el norte, comparte trazado con la N-27 hasta San Martín de Ubierna y alcanza su punto más alto en territorio burgalés en el Puerto del Escudo, a 1.011 metros de altitud, que marca el límite con la provincia de Santander. Aunque el tramo completo se puede hacer en unas dos horas y media sin parar, la recomendación es reservar un día entero y estirarlo entre seis y ocho horas con paradas.
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El paisaje cambia bastante a lo largo del camino. Se cruza el Páramo de Masa, una meseta alta con lagunas de origen kárstico donde Félix Rodríguez de la Fuente filmó a los lobos, y el Parque Natural de Hoces del Alto Ebro y Rudrón, un espacio de 45.767 hectáreas repartido entre las comarcas de Las Merindades, Sedano y las Loras, famoso por sus cañones, hoces y desfiladeros labrados por los ríos Ebro y Rudrón. Entre sus enclaves están la surgencia kárstica del Pozo Azul en Covanera, un manantial de aguas turquesas a 11 grados constantes todo el año que alimenta al río Rudrón y se adentra en la mayor cueva subacuática de España, con más de 13 kilómetros de galerías exploradas; la cascada de la Fuente de Orbaneja, de unos 25 metros de altura; y el desfiladero de Las Palancas.
En el Valle de Valdebezana, al norte y ya limítrofe con Cantabria, aparecen dos joyas del románico: el Castillo de los Porras en Virtus, una fortaleza del siglo XIV de gestión privada, y la Iglesia de San Vicente de Villamezán. Por la zona también están el desfiladero de Las Palancas y el salto de Las Pisas, cascadas del río de la Gándara. Arija conserva arquitectura de principios del siglo XX y una antigua fábrica de vidrio, la Cristalera Española, convertida hoy en escenario de deportes acuáticos como el piragüismo y el kite surf; justo enfrente, al otro lado del pantano, está el Balneario de Corconte, con sus edificios de principios del siglo XX y sus aguas curativas.
Los pueblos encajados son otra parada obligada. Orbaneja del Castillo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1993, es famoso por su cascada de unos 25 metros que nace de la Cueva del Agua y divide el pueblo en la Villa y la Puebla. Cerca, en Sedano, está el Centro de Interpretación de la vida y obra de Miguel Delibes, que escribió allí 'El disputado voto del señor Cayo'. Poza de la Sal, pueblo natal de Félix Rodríguez de la Fuente, conserva sus salinas, acueductos y el Castillo de Los Rojas. Y en Tubilla del Agua, antes del kilómetro 46, se encuentran saltos y cascadas junto al Cañón del Rudrón.
La mejor época para visitarla es la primavera y el otoño, aunque el verano es cuando más gente acude, especialmente a Orbaneja del Castillo, donde conviene llegar a primera hora de la mañana o a última de la tarde para evitar la saturación de agosto. En invierno la ruta mantiene su encanto, pero hay que comprobar que no esté cortada por nieve en los tramos de mayor altitud. Para hacerla hace falta coche propio o alquilado, ya que no hay transporte público que cubra todo el trayecto, y los núcleos con más oferta de alojamiento rural son Tubilla del Agua, Valdelateja y la zona de Orbaneja del Castillo. Con calma, lo ideal es reservar un mínimo de dos días, y hasta tres o cuatro si se quieren sumar actividades de naturaleza.
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026
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