
Hay mañanas en Burgos que tienen un ritmo distinto, y una de ellas es la del Mercadillo de Antigüedades, que se monta los domingos en el Paseo del Empecinado, en pleno centro. Abre sus puestos de 09:00 a 14:00 y, aunque el número de paradas varía según la edición —se mueve entre los 20 y los 33 puestos—, lo que nunca cambia es el tipo de paseo que propone: una hora y media o dos entre trastos viejos, recuerdos y piezas que uno no sabía que necesitaba hasta tenerlas delante.
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El mercado es, sobre todo, un ejercicio de curiosidad. Por sus puestos pasan monedas, sellos, discos, libros, insignias, jarrones, cestas, portavelas, vajillas, cristalerías, figuras de porcelana, viejos tocadiscos, relojes, ceniceros, cuadros, cantimploras de la mili, protectores de película super8, teléfonos móviles, espejos, herramientas, bicicletas, faroles, planchas de hierro, pulseras, juguetes, muñecos de Tintín e instrumentos musicales, además de libros sobre Burgos. Es decir, que uno puede ir buscando un libro concreto y acabar con una plancha de hierro del siglo pasado o un viejo tocadiscos. Esa mezcla es precisamente lo que lo hace un plan familiar: los coleccionistas van a cazar piezas y el resto a mirar, que es casi lo mismo.
No es el único rincón de antigüedades de la provincia. Un poco más allá, en el municipio de Vadillos, se celebra el Rastro de Vadillos, en la Plaza España, también los domingos, de 09:30 a 14:00. Es un mercado semanal organizado por el Ayuntamiento que mezcla antigüedades y segunda mano con ropa, frutas, verduras, productos orgánicos, artesanía contemporánea y gastronomía local. Su origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando agricultores y artesanos de la región acudían a Burgos a comerciar; con el tiempo evolucionó hacia grandes puestos de textil y calzado, incorporó vendedores de otras provincias y se profesionalizó bajo normativa municipal. Muchos de los vendedores actuales pertenecen a familias de tercera o cuarta generación, así que el rastro lleva también una historia familiar detrás.
Y si lo que buscas es algo a mayor escala, la Feria de Antigüedades, Coleccionismo y Vintage de Burgos es la cita grande. Se celebra en el Fórum Evolución, en el Paseo Sierra de Atapuerca, y reúne a expositores de Francia, Inglaterra y diversas provincias españolas. La edición de 2025 fue la decimonovena y se celebró del 17 al 19 de enero, con entrada de unos 4 euros y un amplio abanico de precios, desde objetos de un euro hasta piezas de gran valor para coleccionistas. Allí, además de comprar, se puede recibir asesoramiento especializado y valoración económica de piezas antiguas, y los domingos se sortea una pieza entre los asistentes. Los promotores son María Cruz Madrid y Ángel Moix, y el evento pone el foco en el reciclaje y la sostenibilidad.
En resumen, Burgos tiene el coleccionismo repartido en tres formatos: el mercadillo del Paseo del Empecinado para el domingo tranquilo, el Rastro de Vadillos para mezclar antigüedades con mercado local, y la Feria del Fórum Evolución para cuando apetece una cita más grande y profesional. Dependiendo del plan, uno elige.
Fecha de publicación
1 de septiembre de 2026