
El fin de semana pasado Poza de la Sal, en la comarca de la Bureba, estrenó una cita que quiere hacerse un hueco en el calendario burgalés: la I Feria Romana, celebrada del viernes 31 de julio al domingo 2 de agosto bajo el lema La sal que conquistó Roma. La villa se llenó de legionarios, gladiadores, sacerdotes, músicos y personajes de la Antigüedad, y el hilo conductor fue el encuentro entre los antiguos autrigones y la cultura romana. El alcalde, Domingo Núñez, se mostró satisfecho con la respuesta y con la intención de consolidarla como una parada más del verano en la provincia.
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El viernes abrió el desfile inaugural en la Plaza Mayor, que terminó con un pregón romano escenificando la alianza entre romanos y autrigones. A las 19:00 se abrió el mercado de artesanía de la Plaza Vieja, que aguantó hasta el atardecer, y a las 20:00 llegó la ruta teatralizada, con los autrigones ofreciendo el Fuego de los Autrigones, una bebida flameada inspirada en la época. Por la noche, las tabernas sirvieron bebidas y carnes aderezadas con recetas de tradición antigua. El sábado el mercado continuó por la mañana con puestos, oficios y productos, y por la tarde se celebró el Ritual de Ceres, una ceremonia teatralizada en los lavaderos dedicada a la diosa de la agricultura y la fertilidad en la que el público pudo dejar sus ofrendas. Al caer la noche, la Plaza Mayor acogió el Ritual del Fuego Compartido, protagonizado por un sacerdote autrigón y otro romano. A lo largo de la jornada hubo visitas teatralizadas a las salinas escoltadas por legionarios, una Escuela de Gladiadores, encuentros con un Sabio Romano, un photocall con halcones, pasacalles musicales y animación histórica permanente.
El domingo fue el día más familiar, con una gincana romana por equipos, con pruebas de habilidad, cooperación y juegos de agua, y combates amistosos entre romanos y autrigones antes del acto de clausura en la Plaza Mayor. Durante la tarde se abrieron gratis varios espacios patrimoniales: el Centro de Interpretación de las Salinas, el Castillo de los Rojas y el Espacio Medioambiental Félix Rodríguez de la Fuente. Entre las actividades más comentadas estuvieron la Escuela de Gladiadores, con sus técnicas de combate, los luchadores con espada en la Plaza Nueva a las 17:00 y un cuentacuentos en el templete a las 19:00. Miguel Sánchez Ceberino, de la Comisión Cetrería de la Real Federación Española de Caza, permitió fotografiarse con sus dos halcones en la plaza del Ayuntamiento desde las 18:00. Las visitas teatralizadas a las salinas estaban previstas a las 19:00 y las 20:00, y el ritual de fuego compartido se celebró antes de cenar. La Escuela de Gladiadores, las visitas teatralizadas y la gincana eran gratuitas pero con plazas limitadas y se inscribían en el Campamento Romano, que funcionó como punto de información todo el fin de semana y donde también se consultaban las bases, categorías y premios del concurso fotográfico abierto al público.
La feria no es casualidad en este lugar: Poza de la Sal debe su nombre a sus salinas, situadas sobre un diapiro declarado Punto de Interés Geológico en 1983 y Bien de Interés Cultural como Sitio Histórico por Real Decreto en 2001. La explotación de la sal ha marcado la villa desde la Prehistoria, pasando por las épocas romana, visigoda y medieval. El Centro de Interpretación de las Salinas, en la antigua Casa de la Administración de las Reales Salinas del siglo XVIII, explica esa explotación y la vida de los salineros; el Espacio Medioambiental Félix Rodríguez de la Fuente, dedicado al naturalista nacido aquí en 1928, reflexiona sobre la conservación de la flora y la fauna; y el Castillo de los Rojas, fortaleza medieval del siglo XIV, se alza sobre un macizo rocoso controlando la entrada a la Bureba.
Fecha de publicación
3 de agosto de 2026
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