
Hay planes que no piden mucho más que un coche y ganas de caminar un rato, y la Esclusa 14 del Canal de Castilla encaja justo ahí. Está en el término municipal de San Llorente de la Vega, en la provincia de Burgos, y tiene una particularidad que la distingue del resto: es la única esclusa del Ramal Norte que se adentra en territorio burgalés. El Ramal Norte es el más largo y el de mayor desnivel de todo el canal, con 75 kilómetros y 24 esclusas, y esta se encuentra en el kilóómetro 25,8, justo después de dejar atrás la localidad palentina de Naveros de Pisuerga.
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Lo que se ve al llegar es una obra de sillería de piedra caliza, de forma ovalada, propia de la primera etapa constructiva del canal. Esa anchura no era un capricho: permitía que dos barcazas de transporte pasaran al mismo tiempo, algo poco habitual en el resto del trazado. Lo mejor es que el conjunto sigue en pie casi completo: la estructura funcional de la esclusa, la vivienda original del esclusero, los antiguos almacenes y los restos de la central hidroeléctrica que aprovechaba la fuerza del cauce. Todo eso formaba una unidad, con la casa del esclusero y el almacén junto a la esclusa y el edificio que albergaba el molino-central.
Para entender qué se está mirando conviene recordar qué es el Canal de Castilla. Se construyó entre mediados del siglo XVIII y el primer tercio del XIX, impulsado por el marqués de la Ensenada durante el reinado de Fernando VI y desarrollado bajo las directrices del arquitecto Fernando de Ulloa, con Juan de Homar dirigiendo los trabajos en el terreno. La idea original era una red de cuatro canales que unieran El Espinar, en Segovia, con Reinosa, en Santander; al final solo se hicieron tres ramales en forma de Y invertida, diseñados para llevar el trigo de Castilla hacia los puertos del norte. En total son 207 kilómetros repartidos por Burgos, Palencia y Valladolid, con un calado de tres metros y un desnivel acumulado de 150 metros. En su construcción participaron entre 2.500 y 4.500 presidiarios, y el transporte de grano fue su principal actividad hasta 1860, cuando la línea férrea Venta de Baños-Alar del Rey le quitó el protagonismo; la navegación se abandonó del todo en 1959.
Hoy el canal tiene otra vida. Se usa para regar unas 23.000 hectáreas y se ha convertido en un buen escenario para el turismo rural y el cicloturismo. Los antiguos caminos de sirga, por donde las mulas tiraban de las embarcaciones cargadas de grano, son ahora senderos adaptados para caminar o ir en bicicleta. Además, el trazado está incluido en la Red Natura 2000, con sus ecosistemas de ribera y humedales que dan sitio a más de un centenar de especies de aves nidificantes. La Esclusa 14, declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico el 13 de junio de 1991, es una parada sencilla y gratuita para quien quiera descubrir una parte del patrimonio hidráulico español que no suele salir en las guías.
Fecha de publicación
21 de octubre de 2026