
Burgos se prepara para tres días en los que las plazas vuelven a ser escenarios. EnClave de Calle celebra su vigésima quinta edición del 11 al 13 de septiembre, y este año el aniversario es el hilo conductor: el festival cumple 25 años llevando el teatro, el circo y las artes escénicas al aire libre. La alcaldesa, Cristina Ayala, lo ha resumido como sacar la cultura de los recintos tradicionales para convertir la ciudad en un espacio abierto, que es, en el fondo, la idea que sostiene el festival desde su primera edición.
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El reparto por la ciudad es amplio. Las plazas y paseos habituales se reparten el trabajo: la Plaza de la Libertad, ahora Plaza de los Ingenios, el Paseo de Marceliano Santa María —el Paseo del Espolón— y su entorno, la Plaza Mayor, la Plaza San Fernando, la escalinata junto al Centro de Arte Caja de Burgos y el jardín escénico de La Parrala. En esa última, el Centro de Creación Escénica La Parrala celebra también su propio 25 aniversario con 'Pánico Escénico', una propuesta de improvisación.
En la Plaza de la Libertad se concentran dos de las propuestas más visuales: 'Struk.tures', de la compañía Atoll K, que trabaja con estructuras de pelotas, y 'Le manège à malices', de Le Renard Doux, un carrusel con pedales mecánicos. Para el público más pequeño llega Circusdrome desde los Países Bajos con 'La fuente del amor', teatro de feria recomendado a partir de los 4 años. En carpa, con aforo reducido, se programan 'Bêtes de Foire', un circo en miniatura para 160 personas con pases el viernes 11 y el sábado a las 22:30 y el domingo a las 21:30, y 'Toca Toc', de la compañía catalana Pakipaya, para 75 personas, los tres días a las 19:30.
El cartel reúne compañías nacionales e internacionales: Francia, Países Bajos, Argentina, Cataluña, Aragón, Navarra, Comunidad Valenciana, Asturias, Murcia, País Vasco, Castilla y León y Castilla-La Mancha, con una representación burgalesa destacada. La mayor parte de los actos son gratuitos; solo algunas funciones piden una entrada simbólica de 5 euros, que se adquiere en el Teatro Principal y a través de Teleentradas. El Ayuntamiento aporta cerca de 150.000 euros para sufragar la totalidad de los actos, y la imagen de esta edición firma la ilustradora Gadea Esteban. Se han editado 6.000 programas de mano y 200 carteles, con los horarios descargables mediante códigos QR.
Para quien no lo siga desde hace tiempo, conviene recordar de dónde viene todo esto. En 2025, por ejemplo, el festival quedó en el recuerdo por la réplica de la Catedral de Burgos construida y demolida con cajas de cartón, obra del creador francés Oliver Grossetête. Un año antes, en 2024, se juntaron más de cien pases de dieciséis espectáculos presentados por otras tantas compañías, con cinco internacionales —tres francesas, una finlandesa y una chilena—, dos nacionales y nueve de Castilla y León. Es decir, que lo que este fin de semana se celebra como aniversario es, en realidad, la continuación de un hábito que Burgos lleva un cuarto de siglo repitiendo.
Fecha de publicación
10 de septiembre de 2026
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